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El drama de Netflix, la tercera generación.

Últimamente, estamos viendo como los dramas de Netflix, están pasando factura, en negativo. Por un lado, tenemos el lado comercial, donde está claro que la plataforma está triunfando, y por otro, el lado humano, donde claramente estamos ante un problema importante. Cuando relatas historias reales, corres el riesgo de afectar a alguna de las partes implicadas. Si narras la historia de Hitler, pues seguramente vas a tocar sensibilidades, vas a toparte con familiares de alguna víctima y seguramente habrá tema y polémica. Pero será entorno a terceras generaciones. Creo que esto es un punto importante que paso a exponer.

Tercera generación. 

El ejemplo que ponía. Si narras la historia de Hitler, no vas a tratar con gente directa seguramente, sino con alguien de tercera generación, es decir, nieto o nieta de víctima. Esto es importante porque la sensibilidad que se produce es muy diferente que, si tratas directamente con un familiar directo de la víctima, como hermano, hijo… Y esto, últimamente, Netflix se lo pasa por el forro, y el resultado, a nivel humano, es el que pasamos a exponer. Como adelanto diré que tenemos cosas buenas y cosas malas, pero al final, creo que hay que remarcar la mala, porque sinceramente…, me pongo en su piel y tela. Pero paso a paso, vamos a ir viendo como ha ido.

El cuerpo en llamas.

Posiblemente la que más refleja lo que vengo a contar. Aquí lo de tercera generación no es que no se respete, sino que directamente vamos a primera generación, y encima menores de edad. Estamos ante un true crimen muy morboso, no lo niego, pero que trata sobre un caso en el cual, aunque descartan a una de las hijas, son dos niñas menores de edad que han vivido esa historia. Creo que es un despropósito que se estén produciendo este tipo de situaciones, y que el defensor del menor, que defiende a delincuentes que las hacen muy gordas por el simple hecho de ser menor, y que, si encima te defiendes de su ataque se te cae el pelo, sin embargo, a esas menores de edad, las dejan desamparadas. 

Es una vergüenza.

El cuerpo en llamas, es una historia que para los que somos de Barcelona, es bastante conocida. Pero estar relatando el asesinato de una persona a manos de una mujer y su amante, que, para colmo, es la madre de dos niñas que a día de hoy siguen siendo menores de edad… Nadie se pone en la piel de esas niñas, de lo que deben estar pasando al removerse toda esa historia. Y esto no va de dinero, que es un tema que habría que tratar, esto va de humanidad. Esas niñas no tienen por qué revivir todo esto, porque bastante habrán pasado las pobres. Recordemos que tienen directamente implicada a la madre, que está cumpliendo condena, y al padre que ha sido parte del caso y que en la serie sale y lo dibujan de una manera, que quizás no se asemeja a la realidad. 

Mi reno de peluche.

Es el caso más actual. Y esto es complejo porque están contando una historia de acoso. Nos encontramos con nombres y actos muy complejos, incluyendo abusos sexuales por terceras personas que aparecen. El problema es que, de nuevo, no se respeta lo que comentaba de tercera generación. Tocas directamente a gente implicada que sigue viva y muy reciente a lo sucedido en la actualidad. A la protagonista, pese a que se la nombra diferente, ya la han localizado, y está recibiendo acoso e intimidación por parte de fanáticos. Curioso que la acosadora acabe acosada. Pero es que lo duro en esto es que esa persona, hubiera hecho lo que hiciera, ha pagado por ello, y no creo que se tenga derecho a destruir su vida ahora que quizás lo ha superado. De hecho, va a emprender acciones legales contra Netflix por contar lo que cuentan y como lo cuentan.

Caso Asunta.

Otro más, que tiene en común con los anteriores lo mismo, no hablamos de tercera generación, es decir, estás tratando directamente con primeras o segundas generaciones. Aquí sí que es cierto que tenemos menos afectados, aunque no sabemos hasta dónde llega porque la mayoría están muertos. Creo que los padres de ella murieron incluso antes de lo sucedido, la presunta autora también está muerta, los padres de él no sabemos, y él (el padre) está en la cárcel por lo sucedido. En este caso, tenemos a un “primera generación” directamente implicado, al cual se le pinta de una manera y haciendo unas cosas que quizás no tienen nada que ver. Esta persona podría cambiar su penitencia entre rejas por culpa de la serie, porque en la cárcel pasan cosas “raras”. Creo que no está bien que se hagan este tipo de series de algo tan reciente. 

La madre de Gabriel Cruz.

Es otro caso escabroso vivido en nuestro país, donde un niño fue asesinado por la pareja de su padre. Al parecer, ha recibido ofertas para contar su historia, y siempre las ha rechazado. Donde llega la codicia del ser humano en ver que hay dinero tras esa historia, y no respetar el duelo de la persona implicada. Es por eso que voy a lo de tercera generación, si vas al nieto del niño fallecido, que sería complicado, pero ya se entiende, pues seguramente no lo vaya a vivir de igual manera. Incluso será un homenaje más que un duelo. Pero es que ir a los padres de un niño que ha muerto, para contar su historia…, es de locos. La madre de Gabriel Cruz, con el estreno del caso Asunta, ha salido para manifestarse contra este tipo de producciones, que no hacen ningún bien a las familias.

Lo que debería ser.

Entiendo que ir a tercera generación, es complicado, aunque sinceramente creo que es lo que debería ser. Pero quizás sí que como mínimo, respetar una generación sería importante, que tampoco se conseguiría. Así que respetar al menos, al menor…, que menos. Si existen personas menores de edad implicadas, debería respetarse el que hasta que no sean mayores de edad, no se pueda emitir ningún tipo de serie al respecto. Pero claro, esto es en cuanto a series, pero, ¿qué hacemos con los documentales y demás? Y si seguimos rascando, vamos a telediarios, periódicos…, Es un lío. Así que entiendo que poco se puede hacer, ¿o sí?

Que se puede hacer.

Darle la espalda a este tipo de productos. Entiendo que son muy interesantes, que, en muchos casos, te aportan datos que desconocías, que sirven para matar tu curiosidad. Pero es que al final, no nos ponemos en la piel de que existen víctimas detrás que siguen vivas y que les duele revivir el terror. Estamos en una época donde se están haciendo series de cualquier cosa dolorosa vivida, como una de Disney que trata sobre el atentado del 11M y donde se pone cara a, de nuevo, un menor implicado que pese a ser mayor de edad, y ser el protagonista voluntario de lo que se relata, entiendo que no debería ser así. Al final, estamos en un punto en el que ni tercera generación ni segunda, van directamente a la víctima y no se respeta ni a familiares ni allegados. Es terrible. 

El cinismo.

Y entiendo que yo, soy parte implicada en todo esto. En el caso de la guardia urbana, ya os digo que no porque no tengo Netflix, pero lo he visto. Así que mis datos de audiencia, en este caso no contabilizan para sus informes. Pero con cada uno de vosotros, que veis este tipo de productos en sus respectivas plataformas, lo que está sucediendo es que les estáis dando la razón en cuanto a que sigan produciendo este tipo de series. Mi recomendación…, no las veáis en sus respectivas plataformas. Buscar medios alternativos para evitar que ellos reciban datos de audiencia que justifiquen que sigan produciendo este tipo de productos. Entiendo que es complicado, que nos gusta verlos, yo el primero, pero es que no nos estamos dando cuenta del daño colateral que eso provoca. Os esperamos en nuestro canal de Telegram con un montón de secciones interesantes.

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