Personas tecnológicamente perturbadas

 

Dos casos terriblemente preocupantes.

Hoy voy a analizar dos noticias en un único artículo. El motivo es que ambos casos se pueden tratar en uno sólo. Dos casos donde la tecnología afecta negativamente a dos personas, por llamarlas de alguna manera. Ambos casos, con malas resoluciones como veréis a lo largo del artículo. Para poneros en antecedentes…, el primer caso es el de una menor que le estampa un plato en la cabeza a su madre por quitarle el móvil con la intervención de la policía local. El segundo caso que trataremos es el de una influencer que destroza una estatua de 200 años por ganar unos likes. Como veis es todo muy normal y desde luego, deja en evidencia a la sociedad, o parte de ella, con casos donde se cumple la máxima de “una ostia a tiempo no te lleva por el buen camino, pero te ayuda a encontrarlo”. Venga, empezamos con los dos casos donde personas tecnológicamente perturbadas demuestran estar lejos de lo que se espera de ellas.

 

Una adolescente con claros trastornos.

Que una menor de 16 años le estampe en la cabeza a su madre un plato de cristal, haciéndole un corte en la nariz y una buena contusión, porque su madre le ha quitado el móvil como castigo…, deja claro que esa niña no está demasiado bien de la cabeza. El caso es que la madre, le impuso como castigo a su hija, el retirarle el móvil por no recoger la habitación. Hasta aquí nada del otro mundo, como apunte diría que es triste que una madre tenga que hacer eso para conseguir que la hija haga algo, pero bueno. Pero que la hija tenga el impulso de aprovechar que su madre se ha quedado dormida para estamparle un plato de cristal en la cabeza, produciéndole cortes en la nariz y una fuerte contusión es de juzgado de guardia. Pero aquí no acaba la cosa. Tal debe ser la situación en esa casa, que la madre se ve obligada a contactar con la policía local que acude al domicilio.

 

No dejen las palomitas, que todavía queda lo mejor.

La policía se persona y toma diligencias. No sin antes tener que buscar a la menor por toda la casa ya que ésta, se había escondido. Cuando la encontraron la menor confesó lo sucedido escudándose que tenía que hacer una llamada importante y de allí su ataque de ira. Como si eso fuera una justificación válida. Para postre, y ahora viene lo mejor y eso de postre viene a las mil maravillas…, la madre confesó a la policía que ese tipo de actuaciones era habitual y que cuando la menor tenía 12 años, le había inyectado friegasuelos en un yogurt. Casi nada, menuda joya de niña. Evidentemente, los agentes tomaron buena nota de todo esto y lo trasladaron a la Fiscalía de Menores. Veremos cuanto tarda en actuar la fiscalía y que decisión toma, porque está claro que allí existe un problema y que la retirada de un dispositivo móvil no puede desencadenar en esa situación. Debería existir un apartado para personas tecnológicamente perturbadas que las catalogara como problemas con trastornos y tomasen medidas ejemplarizantes.

 

El caso para mí está claro.

Personalmente tengo una conclusión clara sobre este caso en particular. Como es obvio, no puedo justificar ningún tipo de agresión como método de conseguir algo. Pero es que, para colmo, que el elemento detonante sea un teléfono móvil…, me parece escandaloso. Pero obviamente allí, mucho más que el problema del móvil, existe un problema más personal en esa familia. Está claro que la hija no está demasiado bien de la regadera, pero es que la madre, tampoco creo que esté demasiado cuerda o preparada para las funciones o aptitudes que se requiere para ser madre. Creo que ha fallado en ese aspecto, y sin juzgar su situación que habría que verla, claramente allí hace falta la intervención de un profesional que intente ajustar algunas piezas que están flojas o sueltas. Es necesario, especialmente porque estos menores son los que dentro de no demasiados años, o incluso en esa etapa, aparecen en las noticias matando a golpes o haciendo cualquier locura. Hay que tomar medidas urgentes.

 

La influencer y su despropósito.

El otro caso, no se si valorarlo como más grave, pero lo que si que se es que tiene una muy fácil solución que por desgracia no se aplica. Es obviamente otro caso de personas tecnológicamente perturbadas. Os pongo en acontecimientos. Una influencer, ha tenido la “genial” idea de destrozar una estatua de más de 200 años por un puñado de likes. La iluminada no tuvo otra idea que grabar como destrozaba una estatua con un martillo. Sinceramente he tenido un debate interno sobre si debía poner o no el video, de apenas tres segundos de duración. Finalmente he decidido no ponerlo ya que me parece que hacer publicidad dándole un buen puñado de nuevas visitas no se lo merece. Pero si que tengo claramente la solución a este tipo de problemas, que obviamente, es la que la mayoría de vosotros, personas cuerdas, entiende como la solución razonable y sencilla al problema.

 

Castigos ejemplarizantes.

Para este tipo de gente, lo único que les importa son los seguidores y los like que tienen. Con lo cual, es sencillo solucionar. Esa tarada mental, que no tiene más que serrín en la cabeza, con retirarle la cuenta y los ingresos que tenga por publicidad, se soluciona el tema. Así de sencillo. Es de cajón que las redes sociales se deben proteger a ellas mismas de este tipo de gentuza. No entiendo que estén más centrados en que no se vea a gente en ropa interior o en actitudes amorosas que para ellos son pecado capital y sin embargo dejen videos donde se delinque y se destruyen edificios o figuras históricas. Es un sinsentido que debe acabar. Entiendo que no se puede retirar algo así porque sí. No sabemos si un video puede estar manipulado o lo que sea, pero desde el momento que las autoridades tienen parte de ello y han tomado medidas…, algo debería hacerse.

La poca inteligencia de los delincuentes.

Lo que más me sorprende de todo esto, es la poca inteligencia que demuestra este tipo de gente. Amparados en una justicia poco justa, donde eso se salda con un tirón de orejas o con una pequeña multa, suben a las redes sociales sus delitos con una impunidad sorprendente. Pues bien, yo lo tengo claro, aparte de hacer lo que os comento que haría con la cuenta de la delincuente, le prohibiría la entrada a ese país en caso que haya sido en un viaje turístico. Sin cortarme un pelo. Eso pasa en ciudades como Egipto, donde se ha prohibido la entrada en el país a gente que le da por subir por las pirámides. Pues este tipo de casos igual. Ya está bien de este tipo de gentuza que va por la vida creyendo que pueden hacer lo que quieran sin que pase nada. Hay que tener mano dura contra los delincuentes.

 

Conclusión AAM sobre personas tecnológicamente perturbadas.

Lamentablemente la tecnología a veces tenemos que asociarla a casos preocupantes. He calificado estos casos como personas tecnológicamente perturbadas, por ponerles una etiqueta, pero podría haber sido más duro. Como habéis visto, en los dos casos que hemos tratado, la tecnología es la detonante de actitudes que dejan mucho que desear. En ambos casos la solución pasa por retirar la tecnología de sus vidas para acabar o apaciguar el problema. Está claro que el primer caso es más preocupante ya que allí, aparte de una dependencia preocupante del aparato tecnológico, existe un evidente problema social que requiere de intervención profesional. El segundo caso es más sencillo. Una niña tonta que necesita que le digan y le pongan en su sitio. Tengo claro que la solución propuesta en este mismo artículo de retirarle la cuenta y los ingresos por publicidad es la mejor solución de solucionar ese y problemas futuros donde influecers y YouTubers se creen con el derecho de hacer lo que les de la gana.

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