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LaTeclaTec

Dando con la tecla

La obsolescencia programada ahora se permite

5 diciembre, 2019
obsolescencia programada

 

Edison cambió la historia.

Os traigo un interesante artículo sobre la obsolescencia programada y como el mundo ha cambiado a peor en este aspecto. Seguro que muchos de vosotros no se hace estas preguntas, al igual que otros tantos se las hace. ¿Por qué los electrodomésticos duran tan poco? Pues bien, para eso tenemos que dar un viaje en el tiempo y llegar a Thomas Alva Edison. Es históricamente el culpable de que todo haya desencadenado en lo que tenemos en la actualidad.

La bombilla incandescente fue el primer producto que sufrió la obsolescencia programada ya que hasta ese entonces, la idea era la de hacer una bombilla que durase cuantos más años mejor. De hecho, uno de los prototipos, a día de hoy sigue funcionando desde que se encendiera en 1901. Pero Edison llegó con una bombilla que duraba 1500 horas. Las compañías se peleaban por ella. Era negocio asegurado. Si le vendes una bombilla a una persona y nunca más la tiene que cambiar, llega un momento que tu negocio se muere. Pues bien, de allí lo que tenemos ahora. Incluso salieron leyes que impedían que se fabricasen bombillas que durasen más de 1000 horas con altas sanciones administrativas si te pasabas de horas.

 

A Jobs se la liaron con la obsolescencia programada.

Siempre que puedo me gusta hacer referencias al maestro Jobs. El que me conozca ya sabe de mi admiración por ese personaje y lo mucho que se le añora. Pues bien, durante su mandato, se la liaron muy gorda precisamente con la obsolescencia programada. Y es que un par de hermanos, con mucho arte, hicieron un video denunciaban que sus iPod tenían una batería que duraba 18 meses y que no se podía reemplazar.

El video se volvió viral e hizo que Apple abriera un programa de cambio de baterías y extendiera la garantía de ese producto. A partir de allí, siempre hubo un run run al respeto llegando a ser demandados judicialmente por la obsolescencia programada de alguno de sus productos, concretamente de los iPhone. A día de hoy las cosas en el sector del móvil han cambiado, pero tampoco tanto, y es que la obsolescencia programada de cualquier artículo electrónico o eléctrico es más que evidente.

 

Ghana se lleva la palma.

Hace poco han hecho un documental por la tele que hablaba de este tema. De allí saco varios puntos que trato en este artículo. Ghana, es el país donde acaban yendo el 70% de los electrodomésticos “obsoletos” que tiramos y que suponen un desastre medioambiental importante. La superficie de productos obsoletos que tienen ocupa lo que quince campos de fútbol, para que os hagáis una idea visual de lo que hablamos. Un estudio de la ONU certificaba que el nivel de plomo en esa zona superaba en 50 veces el nivel de riesgo para sus habitantes. Y todo esto lo comento porque empezamos a ser conscientes de todo el daño que provoca al medioambiente toda la basura tecnológica que generamos, pero no lo somos suficientes o miramos a otro lado y seguimos tirando gasolina al fuego. Prueba de ello es el tema de los móviles.

¿Cada cuánto lo cambias? Uno, dos, tres años… Eso contribuye de manera salvaje al problema que exponemos. Hay muchas plantas de reciclaje homologadas, pero otras que no lo son. Hay que tomar conciencia de que cada vez que dejas una televisión antigua delante de casa para que alguien se la lleve, ese alguien será una persona con pocos recursos, el llamado chatarrero, que pasará, la verá, la abrirá, y empezará a darle martillazos para llevarse lo que es importante, haciendo el tubo de gas reviente subiendo hacia arriba y generando más contaminación que lo que vayan a producir todos los negocios de la zona durante uno o varios días. Por no hablar de enfermedades relacionadas con la contaminación de los residuos de estos aparatos. Es todo muy siniestro y oscuro detrás de toda la contaminación tecnológica que producimos.

 

Cafetera de cápsulas, el ejemplo más lapidario.

Si buscamos un ejemplo actual de obsolescencia programada, la encontramos en las cafeteras de cápsulas. Se están diseñando aparatos irreparables y las cafeteras se llevan la palma. Hacen diseños que no permiten su manipulación o reparación, con remaches o sistemas de sellado que abrirlas, supone su rotura parcial o total. Eso hace que empresas de reparación vean como les llegan cafeteras por poner el ejemplo con averías que costaría reparar menos de un euro pero que no es posible porque intentar repararlo supone romperla.

Y aquí es donde hay que meter mano y evitar que esto ocurra. Me parece bien que vivamos en una sociedad consumista, pero esto se va de madre. Yo he vivido un caso personal donde en el pasado tenía que imprimir mucho. Pues bien, durante un tiempo, estuve comprando impresoras Lexmark en el Mediamarkt, porque me salía más a cuenta hacer eso cada vez que se me acababa el cartucho, porque con la nueva venía un juego de cartuchos y me costaba menos que el cartucho suelto. Obviamente eso no es normal, contribuía a la contaminación ambiental, pero es que la vida nos está empujando a eso, y quizás alguien debería poner frenos para que no caigamos en esa espiral destructiva.

 

España, líder negativo en móviles.

Tenemos un triste record, y es que somos el país del mundo con mayor número de móviles por habitante. Tristemente tengo que dar la razón a esta estadística y es que actualmente, en mi casa, tengo como cinco o seis terminales que funcionan y que están allí cogiendo polvo. El tema de las baterías se ha convertido en un negocio redondo. Las baterías cada vez duran más, en horas de uso diario, pero duran menos en tiempo. Es decir, no se van a estropear, pero se van a ir degradando de manera más que estudiada.

Para que lo que nuevo te dura seis horas, en un año o dos sea la mitad a ser posible. Eso hará que quieras cambiar la batería y aquí nos volvemos a encontrar con un problema. Si eres hábil y te lo haces tú, el coste será comedido, pero si lo llevas al sitio oficial, te van a dar una buena leche. El problema mayúsculo es que si lo haces tú, al estar cada vez más inaccesibles, corres el riesgo de extraviarla y que acabes sufriendo daños o intoxicación por inhalación de humos tóxicos. De nuevo algo evitable. Habría que obligar a los fabricantes a facilitar al máximo la sustitución de una batería. Pero no se hace.

 

Obsolescencia programa más allá.

Entramos en un terreno peligroso. Y es que, se está empezando a asociar la obsolescencia programada a otros ámbitos de la vida. Es decir, como estamos acostumbrados a pensar que las cosas son de usar y tirar, estamos empezando a asociar sin querer, que las relaciones personales también lo son, que los trabajos también lo son, y que demonios, si os digo la verdad, me empiezo a creer que eso es así. En lo laboral quizás entran otros factores como los trabajos miserables con sueldos irrisorios que ayuden a que cambies, pero sí que es cierto que conozco a mucha gente que cambia de trabajo porque se le ensucian las uñas y es un rollo, por poner un ejemplo.

Igual con las relaciones personales. Pensar en hace años. Te casabas con una persona y era para toda la vida. Era impensable cambiar. Es cierto que en muchos casos es inaceptable, como si hay violencia, vejaciones o demás. Pero es que ahora, vemos parejas con incluso hijos, que rompen la relación por tonterías, sin justificación, y quizás aquí sí que también veo algo de obsolescencia programada, y si os digo la verdad…, acojona.

 

Conclusión de la obsolescencia programada.

Con todo lo expuesto, espero que al menos, te lleve a la reflexión, aunque sea sólo de unos segundos. No vamos a cambiar el mundo, eso tenlo por descontado. Pero quizás sí que podemos poner nuestro granito de arena y quizás podamos darle unos meses más de vida a nuestros teléfonos por ejemplo. No necesitas cambiar de móvil porque ha salido uno nuevo con una cámara que tiene 5mpx más que la tuya, así que hay que intentar empezar por lo más bestia, los móviles.

Son la parte más contaminante y de obsolescencia programada tanto de fabricantes como de nosotros mismos que la programamos cuando no es necesario. El planeta no aguanta ese círculo vicioso y nos da pruebas de ello. Sé que es difícil hacer algo y lo digo en primera persona porque yo contribuyo a ello, pero tenemos que tomar conciencia de que estamos haciendo las cosas muy mal. Hay que arrojar algo de luz. Y viniendo a eso, que mejor ejemplo que las bombillas led. Están cada vez más de moda, y son la antítesis de la obsolescencia programada.

O deberían serlo. Su duración es infinitamente superior a las bombillas normales, eso sí, como fallen te van a costar mucho más. Así que empecemos a presionar de la manera que podamos, que los fabricantes dejen de programar sus artículos para que duren poco, que faciliten las reparaciones y que en general, volvamos un poco a treinta años atrás, donde las tiendas de reparaciones se hacían de oro porque llevabas tu televisor a reparar si se averiaba. Ahora si se avería o simplemente a la que haga un poco el tonto, a la basura y otro nuevo. Esto no es normal ni bueno. No intento darte lecciones morales, insisto en que yo soy el primero que actúo así, pero hay que tomar conciencia y al menos, tener claro lo que estamos haciendo.

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