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LaTeclaTec

Dando con la tecla

Las obras y el ruido

8 septiembre, 2020

 

Inicio algo que me gustaría que fuera sección, pero que tengo claro que difícilmente lo será. Y no porque no tenga fuerza o contenido, sino porque soy muy inestable en este tipo de cosas y me cuesta seguir una rutina o pauta. Pero ya os adelanto que intentaré recordar el nombre de la “no sección” y de intentar publicar temas relacionados con asiduidad. La sección se llamaría pensamientos tecnológicos y trataría temas relacionados obviamente con la tecnología. Hoy quiero hablaros de las obras y el ruido. Y no de ellas a nivel obra, sino a nivel tecnológico y como la tecnología nos podría ayudar a evitar situaciones que comentaré, que vivo o he vivido personalmente y que me consta que muchos de vosotros sufre sin que nadie haga nada. Empezamos pero antes, os dejo uno de mis podcast. Vivir la tecnología de una forma diferente es posible. Os espero.

El ruido.

En alguna ocasión lo he comentado, pero por si no lo habéis leído…, lo vuelvo a hacer. Sufro de algo que podría ser misofonía. Es decir, una enfermedad derivada del ruido. Nunca me he tratado ya que no existe tratamiento, ni me han diagnosticado. Pero tenga directamente misofonía, independientemente del grado, o que sea algo asociado o derivado es indiferente. No cambiará lo que me sucede. Los síntomas son los de la misofonía, es decir, ciertos sonidos cotidianos, de nuestro alrededor, que muchos de vosotros los toma como normales, a mi me afectan y alteran mi humor entre otras cosas. Es muy molesto y provoca ansiedad entre otras cosas. Y el tema que trato hoy, va directamente asociado. Las obras. ¿Qué hay en las obras? Ruido. Pues eso. A mi, como a otras muchas personas, tengan enfermedades diagnosticadas o no, el ruido nos afecta a mayor o menor medida, pero nos afecta y afecta a la calidad de vida que llevamos. Acabar con muchos de estos ruidos innecesario es posible, pero nadie quiere mover un dedo.

Las obras y su gestión.

Llevo cuatro años viviendo en Barcelona. Toda mi infancia la he vivido en prácticamente el mismo sitio donde estoy ahora, pero cuando me independicé me fui de la gran ciudad. He vuelto por motivos que no vienen al caso, pero os diré que en estos cuatro años, me he comido ya unas cuantas obras en un radio muy cercano a mi casa. Pongamos menos de 200 metros. Llevamos de momento la obra de la fachada, cambio de todas las ventanas del complejo (más de 20 portales con 14 plantas de 4 viviendas cada una), obras de un gran centro comercial transformado en gimnasio, obra de levantamiento de toda la calle para hacerla peatonal, y ahora empezamos con la reforma de la fachada del edificio colindante. Todo estas obras han dado como resultado que en los cuatro años que llevamos viviendo donde estamos, no ha pasado un mes sin que hayamos tenido una semana entera de ausencia de ruidos de obras. A estos ruidos le sumamos el que realizan nuestros queridos vecinos (como en todas las fincas), donde continuamente hay ruido. Sea por obra menor o mayor.

 

¿Cómo solucionamos esto?

Pues es tan sencillo que da hasta pena tener que exponerlo. Obviamente la solución pasa por usar la tecnología. Tener un sistema unificado donde las obras que se realicen queden registradas en un sitio común. Y que ese sistema se encargue de permitir o no esas obras. Es decir, si quieres hacer la obra de una calle, perfecto, se introduce en el sistema y lo acepta. Que tres meses después quieres hacer reforma de fachada de un edificio de esa calle, lo introduces en el sistema y se deniega por estar dentro de un campo de acción, pongamos 500 metros. Obviamente entiendo que si es una obra urgente, se hace sin problemas. Pero si es algo que se puede esperar, creo que el hipotético sistema debería autorizarlo y permitir una única obra al año. Al final, tenemos una vivienda para tener nuestro espacio de confort, que en muchas ocasiones, no lo es por culpa de molestos ruidos, polvo y demás movidas. Obviamente si vas a colgar un cuadro en tu casa, tapar o hacer un agujero…, pues te fastidias. No nos queda otra. Pero acabar con obras “no urgentes” y hacerlas más escalonadas, debería ser una obligación.

 

Somos pocos, ¿y que?

Ahora viene cuando alguno me dirá que si tengo problemas con el ruido que me vaya a una aldea o al campo a vivir para estar tranquilo. Pero no se trata de eso. Y a ese argumento, se le puede rebatir fácilmente diciendo que los invidentes, por poner un ejemplo, son pocos y tienen privilegios que para colmo, afectan a los de mi gremio. Es decir, se ponen muchas zonas semáforos con un sonido estridente que a los de mi gremio, nos afecta cosa mala. Y al cabo del día pasará uno o ningún invidente por ese semáforo. Digo yo que hubiera sido más sencillo poner un dispositivo que al llegar a un semáforo, al invidente le diga que el semáforo está en rojo, en vez de machacar al resto de la población durante todo el día con ese sonido que para mi es estridente y molesto, y para otros puede ser simplemente un ruido, pero que de vivir o trabajar cerca…, os aseguro que es una tortura. Así que por esa misma regla de tres…, si con el invidente que son pocos se toman medidas sin importar la afectación a otros…, porque a nosotros no se nos puede cuidar.

 

Malas previsiones, consecuencias lamentables.

Otro tema que es para que muchos ayuntamientos se lo hagan mirar es el de las obras dobles. Es decir, se levanta la calle para instalar nuevas salidas de agua, o para ampliar la zona peatonal, o simplemente para cambiar el asfalto. Y curiosidades de la vida, en unos meses los ves levantar de nuevo parte de esa obra para instalar otra movida. Esto también creo que ese hipotético sistema debería gestionarlo. Evitar o retrasar, insisto, en caso que no sea urgente, este tipo de procedimientos. Si has levantado la calle de una zona, con las molestias que eso supone para los vecinos, tanto de movilidad, ruido y demás…, déjalos un tiempo tranquilos. Y ese tiempo como mínimo, a mi entender, debería ser un año. Y eso por lo bajo, porque por ejemplo, si has levantado la calle para poner alcantarillado, y quieres venir al año a levantarlo para poner alumbrado, yo me negaría, al menos cinco años. Porque es de traca las malas previsiones que hacen algunos ayuntamientos. O que hay uno hace esto, viene otro y hace lo contrario. Es un no parar.

¿Hay solución al ruido?

Por supuesto que la hay. Tanto para las obras y sus molestas consecuencias como para el ruido, existen muchas soluciones. Una de ellas es la de llevar auriculares con reducción del ruido. Eso te evitaría escuchar la mayoría de sonidos molestos, pero por otro lado, te aislaría en una burbuja donde el contacto auditivo con otras personas sería nulo o mínimo, y eso tampoco es. También nos podemos poner tapones. Y así otras muchas. Pero al final, hay que llegar a una triste conclusión. Nos hemos acostumbrado a convivir con el ruido y a hacerlo formar parte de nuestra vida, cuando no debería ser así. Nos moleste más o menos, hace que nuestros cerebros estén en un estado de actividad constante y donde no existe un descanso real. Es tan abusivo el tema del ruido que hasta los coches eléctricos, que no hacen ruido, se ha sacado una ley para que tengan que hacer algo de ruido para evitar accidentes por despiste de peatones por no escuchar a los coches. Es todo realmente surrealista.

 

Necesitamos el ruido.

Existen salas de ruido cero. Unas salas donde se habla de que si estamos en ellas unos minutos, empezaríamos a notar la angustia de necesitar salir de ella. El motivo es que empezaríamos a escuchar nuestra respiración y hasta nuestro pulso y nos angustiaríamos de manera rápida. Es por eso que entiendo que estamos demasiado acostumbrados al ruido de los camiones y coches al pasar constantemente por la calle, al de los aparatos de aire acondicionado. Las motos especialmente en Barcelona. Gente hablando cerca de donde estás, y así uno tras otro de esos ruido cotidianos. Pero desde luego, al de las obras hay que ponerle cerco. No debemos permitirles que nos estén destrozando el descanso durante todos los días. Especialmente en estas épocas de pandemia donde muchos hacen teletrabajo, y que en muchas ocasiones, se hace complicado por la mala previsión y el incivismo de muchos.

 

El verano y su clásica moda.

Una de las cosas por la que me gusta que se acabe el verano, es que por fin dejaremos de sufrir el incivismo de los que se ponen en el parque de delante de tu casa, hasta altas horas de la noche haciendo ruido. Sea hablando, que suele derivar en gritos y risas, a lo que le añadimos latas tiradas cuando las acaban, porque claro, llevarlas a la basura cuesta mucho, pasando por el olor de tabaco, que de vivir en plantas inferiores (yo vivo en un tercero y lo sufro), te entra en casa resultando muy molesto. Todo eso por suerte, cuando acaba el verano también acaba. Quizás para eso también se debería sacar una normativa. Es increíble e indecente ver al pobre hombre o mujer de la limpieza pública, teniendo que sacar decenas de latas acumuladas de la noche anterior en donde incívicos, se pasan las normas por el forro sin que nadie haga nada. Porque pueden estar allí, incluso si tienen la música como suelen tenerla pueden. Siempre que no molesten. Es increíble. El ruido y sus molestas consecuencias.

 

Conclusión sobre las obras y el ruido.

Hay que ponerle cerco al tema de las obras. Especialmente porque es sencillo gestionarlo automáticamente sin la intervención de personal. Que el que quiere hacer la obra no puede porque el sistema no le otorga el permiso…, pues que lo recurra. Y que allí si que intervenga un humano. Es muy triste ver como a nivel tecnológico no hacemos uso ni de un 10% de las capacidades que actualmente nos otorga la tecnología. Hay que aprovechar todas esas ventajas que tenemos a nuestro alcance y que no usamos. Y sobretodo hay que pensar un poco más en todos aquellos que padecemos de trastornos o molestias con el ruido. Creo que es bastante generalizado que a quien más quien menos le molesta el ruido. Así que un poco de solidaridad por parte de todos estaría bien.

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