Empieza el MWC2022

 

Hoy se da en Barcelona, el pistoletazo de salida el MWC2022. El que se supone que da la vuelta a lo de antes, aunque no nos engañemos, eso ni es así ni lo volverá a ser. Hoy quiero compartir con vosotros muchas cosas sobre el MWC, ya que creo que soy una de esas personas indicadas para poder transmitiros lo que es, lo que fue y lo que será. Primero porque he sido una persona asidua a este congreso, y segunda, porque vivo en Barcelona y os puedo dar una visión de primera mano de lo que ha sido el MWC para la ciudad y lo que es a día de hoy.

 

¿Tiene sentido?

Pese a que he pasado por todas las fases de cariño hacia el MWC…, tengo que reconocer que si que creo que tiene sentido. A día de hoy, pese a que no vivimos la normalidad que teníamos antes de la pandemia, si que soy de los que cree que deberíamos empezar a normalizar el tema del virus y aceptarlo como un gripe o similar. Principalmente porque nos vamos a tener que acostumbrar a ello ya que hablamos de algo muy similar, y que yo sepa, si vemos a alguien con gripe o síntomas similares, no nos volvemos locos. Debemos quitarnos esta paranoia (justificada) de ver toser o a alguien cerca nuestro y ponernos nervioso por si nos contagia. Y entiendo que el MWC2022 busca traer parte de eso.

 

Las fases del MWC.

Por suerte o por desgracia, he vivido lo que entiendo que son todas las fases del MWC. Creo que el MWC2016 fue el primero al que asistí. En pleno apogeo, un certamen internacional envidiado y querido, donde todos los fabricantes llevaban meses esperando para presentar los equipos que iban a salir ese año. Una puesta en escena donde todos tenían su espacio para presentar los productos que iban a dominar el mercado ese año. Se conseguía la atención mundial, las empresas se peleaban por estar en el MWC, lo asistentes nos sentíamos queridos agasajados con cientos de obsequios. Eran tiempos de bonanza, donde todo era maravilloso y donde pese a estar dentro, lo vivía como algo asquerosamente indecente y desproporcionado.

 

La decadencia.

No sabría deciros que fue lo que propició que empezara a ver el MWC como algo diferente a lo que era. Si en 2016 y 2017 entendía y veía el congreso como una oportunidad de estar en un sitio privilegiado, donde estaba acudiendo de manera gratuita y con preferencia, dejando de pagar varios miles de euros que costaba mi estancia en ese lugar, gracias a mi esfuerzo en la web que dirigía…, en 2018 todo eso se convirtió en otra cosa. Los fabricantes seguramente son los máximos responsables. Empezaron a sacar fuera del congreso sus presentaciones, rompiendo de esa manera la esencia del mismo. Es cierto que los organizadores no supieron cuidarlos, ya que uno de los motivos era que buscaban espacios más adaptados a sus necesidades para macro presentaciones, pero yo creo que era una excusa, que querían apartarse de esa cúpula llamada MWC.

 

La actualidad.

El MWC2022, nos va a dejar clara cual es la nueva realidad de este congreso. Un acontecimiento que ha pasado de ser el mayor de la tecnología a nivel mundial, a una sombra de lo que fue. Un sitio donde se espera como éxito, alcanzar a la mitad de asistentes que hace tres años, cuando todavía no estábamos con la pandemia. Un congreso donde ahora es mucho más barato asistir, y mucho más sencillo. Ha pasado de ser un sitio donde iba sabiendo que era un privilegiado, porque me lo había currado mucho y tenía unos números que me otorgaban ese honor, a un sitio donde se siguen manteniendo unos precios desproporcionados (a partir de 700 euros) y donde diría que este año, no se va a presentar ningún teléfono top. Así que hemos pasado de un precio desorbitado para los de a pie, pero donde iban a ver lo mejor de lo mejor para ese año, a un precio igual de desproporcionado y donde no se va a ver ninguna presentación sonada.

Tristeza.

Si no asisto al MWC2022, no es porque no pueda, la verdad es que sigo pudiendo ir y si no lo hago, es básicamente porque no me siento cómodo en ese sitio. El aura de poder, de sobradez, de derroche, de todo lo que esas grandes empresas demuestran en este tipo de congreso, me revienta. Antes iba, lo vivía, y me jodía, pero que narices, durante 4 horas al día que podía estar…, no es que me intentara transformar en uno de ellos, pero si que me intentaba integrar y que no me vieran como a un diferente. Ser una persona normal, de a pie, entre un sitio de poderosos derrochando grandeza y poderío económico molaba. Ahora sinceramente…, no me apetece. Antes tenía sentido por iba a ver productos que marcarían el año en curso, ahora…, no creo que sea para tanto.

 

¿Recomiendo ir?

Si alguien tiene pensado ir al MWC2022…, si no tiene invitación (se pueden conseguir por muchos medios), yo tengo claro que no me plantearía ir. Principalmente por el precio. Un pase de 700 euros no me parece la mejor de las ideas como inversión interesante. Si que es cierto que, pese a la decadencia del congreso, si vas, seguramente vas a ver muchas cosas interesantes, que marcarán el futuro más cercano. Proyectos y prototipos de cosas que veremos en breve. Presentaciones de productos secundarios que son importantes, pero es que, para eso, mejor le cambiamos el nombre. El MWC, para mi y para la mayoría de gente, era el acontecimiento mundial donde los principales fabricantes presentaban sus teléfonos top. Los fabricante de procesadores también esperaban a esta semana de febrero/marzo para hacer esas presentaciones. Todo se centraba en Barcelona y en ese congreso. Ahora ya no.

 

La ciudad.

Nací en Barcelona, vivo en Barcelona y he sufrido las consecuencias del MWC en mis propias carnes. La ciudad inundada de furgonetas con el logotipo de Huawei, uno de los que más pasta ha puesto todos los años para el congreso, y que colapsaban casi cada esquina una semana antes de que empezara el Mobile. A día de hoy es una sobra de todo eso, y pese a que voy cada día por la calle caminando una hora, este año tengo que reconocer que todavía no me he cruzado con ninguna, algo inaudito quitando estos dos últimos años. Desde hace una semana tendría que haber perdido la cuenta de todas las que he visto. Seguramente luego las veré, pero ya el mensaje que me deja esta situación es clara, este año el MWC2022 va a ser un desastre. Y sinceramente…, no es que me alegre, pero lo entenderé. El MWC no se ha reinventado, ha intentado seguir de la misma manera que lo dejaron y eso no puede ser. Tienen que darle una vuelta a la esencia que tenía, a la que tiene, y entender que hay que hacer cambios y conseguir retomar la ilusión de los fabricantes por querer estar allí y darle sentido a lo que fue en su día. Pero mucho me temo que eso no va a pasar, y que el MWC de Barcelona, si sigue aquí y en las mismas condiciones, será un congreso más donde se espere atraer entre 40 y 60 mil personas como mucho y dudo que volvamos a ver como se sobrepasaban los 100 mil visitantes y subiendo.

 

El trato a la prensa.

Tengo que decir que es una de las cosas que más encontraré a faltar. El trato exquisito con el que se nos trata allí…, es impresionante. He vivido los años de excesos, donde podías comer en un sitio exclusivo, sin hacer las colas que hacía gente que pagaba hasta 4 mil euros por la entrada, con unos menús muy exquisitos y Premium, sin pagar absolutamente nada. Con un montón de estancias preparadas y adaptadas a nuestras necesidades, y, en definitiva, un sitio donde claramente se nos cuidaba para que le diéramos la mejor de las publicaciones. No es que se nos comprara, simplemente se nos trataba como lo que somos, gente que hace llegar al mundo lo que se cuece dentro. Los años siguientes al 16 y 17…, ya no fueron lo mismo. El MWC empezó a reducir costes en catering, por ejemplo, y de los excesos pasamos al control. Se nos seguía tratando de miedo, pero ya sin excesos. Un menú y controlado, que había que ahorrar. A día de hoy se sigue dando un trato preferencial, exclusivo y muy cuidado a la prensa, pero yo que soy de comer mucho…, que tiempos donde me comía dos o tres menús y nadie me decía nada.

 

Conclusión.

A nivel personal, es un cúmulo de sensaciones. Me encantaba ir al MWC. Coincidir con los que manejan el cotarro en las redes. Para mi ir y coincidir con los de Xataka, Andro4All, Topes de Gama, y similares…, era muy gratificante. De hecho, cada año tenía que hacerme la foto con Carlos y Jaume (Andro4all//Topes de Gama). Era como mi momento friki. Estar las cuatro horas que podía ir cada día de congreso, por temas curro, eran especiales. Me comía el mundo. Iba a saco, intentaba consumir el máximo de información posible porque había mucho que consumir. Era tecnología a todo tren. Ahora supongo que sigue siendo en parte eso, pero el desgaste evidente del congreso, me hacen coger distancia. No se si volveré, sinceramente…, no tengo ilusión por estar. Ha pasado de ser un premio a mi trabajo, a ser simplemente ir por ir, y no me gusta esa sensación. Ojalá consigan darle la vuelta y que vuelva a ser lo que un día fue.

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