La tecnología es peligrosa

La tecnología es peligrosa para el cerebro

 

El celebro hay que ejercitarlo.

El móvil sin lugar a dudas nos está dotando de un montón de beneficios, pero como es lógico, un montón de inconvenientes. Es importante tener en cuenta que el terminal, según los propios expertos, nos está dotando de un acomodamiento mental muy preocupante. Físicamente ya está más que comprobado que el móvil nos está modificando el cuerpo. Concretamente en la parte baja de la nuca, la cual, por la posición del cuerpo para usar el móvil, la está musculando y modificando el contorno del cráneo. Por otro lado, tenemos las deformaciones en los dedos, concretamente en el pequeño. Es el encargado de aguantar el cada vez, más pesado y grande tamaño del terminal. Eso forma una pequeña curva que normalmente tenemos y se nos va al rato de no usarlo. Pero internamente esto va modificando el hueso. Obviamente este tipo de problemas es más pronunciado en gente que usa mucho el móvil y que no a todos les pasa. Pero hay mucho más y hoy toca analizar hasta que punto, la tecnología es peligrosa.

 

Tenemos un almacén inmenso.

Nuestro cerebro es capaz de almacenar 2,5 millones de gigabytes, una auténtica salvajada. Está formado por un billón de neuronas y cada una forma mil conexiones con otra, con lo cual, es capaz de trabajar muy rápido y en muchas partes de la memoria al mismo tiempo. Vamos, que tenemos el almacén perfecto. Sin embargo, la tecnología es peligrosa porque está sustituyendo la faena que hasta hace no tanto hacíamos con el cerebro por móviles y ordenadores que nos facilitan la faena, aunque quizás la palabra que deberíamos usar es la de que nos quitan la faena. Vamos a hacer un ejercicio de memoria para que nos demos cuenta de hasta que punto esto nos está afectando sin que apenas nos demos cuenta. Para ello, voy a usar una serie de ejemplos que os demostrará que tengo razón en la exposición. Voy a pensarlos, ya que como siempre, los artículos son en directo.

 

La tecnología puede ser peligrosa, mentalízate.

No se si en tu caso te pasará igual, pero en el mío pasa y es el ejemplo perfecto del “daño” que hace la tecnología. Te puedo decir el nombre y apellidos de prácticamente todos los alumnos de la EGB. Pero no sólo eso, también te puedo decir el número de teléfono fijo de varios de ellos. ¿Motivo? Mi mente lo tiene almacenado y en esa época, no teníamos teléfonos móviles, con lo cual, marcabas el número en tu teléfono fijo. Ese ejercicio se memoriza y no se te va. Ahora el ejercicio máximo es buscar en la agenda el nombre, que para postre no será Abel García Marcos, será Abelito, Abel o similar. Esto crea un registro incompleto y malo en nuestra mente. Con las fotos pasa igual. Te puedo poner mil imágenes (mentales) que tengo en mi cabeza. Momentos que han ido pasando a lo largo de mi vida. Viajes, momentos especiales…, sin embargo, en proporción, no te podría poner el mismo número de imágenes de los últimos diez años. El motivo de nuevo es simple. Las cámaras digitales, móviles y demás se han cargado muchísimos momentos que tenemos almacenados. Ahora no los tiene nuestra cabeza, los tiene nuestro dispositivo. De allí que la tecnología es peligrosa, porque el uso que estamos haciendo de ella nos lleva a almacenar mucha menos información importante en nuestras cabezas.

 

También tiene cosas buenas.

Hasta ahora me he centrado en que la tecnología es peligrosa, porque de verdad creo que lo es. Pero no vamos a negar que también tiene cosas buenas. Y seguramente son muchas más las cosas buenas que malas. Pero no por ello hay que ocultar que, para nuestro cerebro, no es del todo positiva a nivel recuerdos. Pero si que es cierto que la tecnología nos ha vuelto mucho más productivos y que ahora estamos haciendo muchísimas más cosas que las que podíamos hacer antes. También podemos llegar a mucha más gente y compartir esos. Recuerdos que ahora no se almacenan en nuestra mente de la misma manera que antes, pero también es cierto que las que memoriza nuestro dispositivo, llega a mucha más gente. De igual manera que es importante guardar recuerdos en tu cabeza, lo es el poder compartirlo con tus seres queridos. Y en ese aspecto es obvio que hemos mejorado.

 

¿Mejor la tecnología de antes?

Es algo muy difícil de concluir. Antes tecnológicamente estábamos muy cojos. Yo, como muchos de vosotros, ha vivido toda la evolución tecnológica. Desde que hacíamos un viaje y volvíamos con 24 o 48 fotos porque eran carretes y valían una pasta. Esto luego lo sustituimos por cámaras digitales que hacían unas 200, luego se fue ampliando y estamos en lo actual. Antes cuidabas una imagen al máximo. Tu mente trabajaba el ambiente, cosas que salían en la foto que querías tomar, y la tomabas. Ese ejercicio es el que permitía almacenar toda esa información en nuestro cerebro. Ahora ves algo y ya estás disparando una, cinco o cien fotos. Luego ya vamos descartando. Y ese ejercicio mental, no es el mismo y esa mala información acaba desechada por nuestras cabezas. La evolución es buena, pero sin dejar atrás de donde venimos. Me da vergüenza ajena y mucha pena que a uno de nuestros jóvenes de ahora (vale que pongo casos demostrados y que no tiene que ser representativos del resto), le pones un teléfono rotatorio, y no sabe ni que hacer con él. Debería existir una asignatura que fuera RetroTec o algo así. Que les inculquen lo que hemos tenido para ver lo que tenemos.

 

Los conciertos, otro ejemplo.

Si buscamos ejemplos donde se demuestra que la tecnología es peligrosa, la encontramos en conciertos. Hemos visto varios videos donde el o la cantante de turno, para para reprimir a una persona que no para de grabar y de hacer fotos y le “pide” que deje de hacerlo y disfrute del concierto. Y es que nos hemos acostumbrado tanto al móvil que no nos damos cuenta que dejamos de vivir experiencias únicas y molonas. Ahora vas a un concierto y es muy difícil seguir el espectáculo porque delante de ti hay cientos de cámaras o, mejor dicho, pantallas de cámaras de fotos y móviles que no paran de grabar. Se hace complicado seguir el ritmo del espectáculo y acaba siendo un problema, no sólo para ti, sino para el artista de turno que ve como la experiencia no es del todo satisfactoria. Es otro de los muchos ejemplos donde se pone demuestra que la tecnología mal usada, puede ser perjudicial para nuestro cerebro.

 

Conclusión sobre la tecnología es peligrosa.

Está claro que, en este artículo, el eje fundamental del mismo es el de demostrar que la tecnología puede ser peligrosa. Pero tengo claro que es necesaria, pese a los muchos cadáveres que va dejando por el camino en forma de empleos perdidos. Soy pro tecnología, creo que es buena y necesaria. Pero está claro que también tiene sus contraindicaciones y es peligrosa para nuestro cerebro. Estamos vendiendo a la tecnología nuestros recuerdos que pasarán a estar almacenados en discos duros que luego vemos una vez y nunca más mientras en nuestra mente, quedará cada vez menos información de calidad y válida que al final, es la que nos hará sacar una sonrisa. Hay que encontrar un punto medio entre saber nutrir la inteligencia y saber usar la tecnología. Memorizar cosas como el DNI, poner nombres completos en la agenda y cosas similares, pueden ser una buena manera de trabajar la mente y no dejar que se desgaste o relaje. Es cierto que también existen muchos otros métodos como hacer sudokus y cosas varias, pero bueno, si me pongo a poner ejemplos no acabo.

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