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LaTeclaTec

Dando con la tecla

Inútiles tecnológicos

25 febrero, 2021

 

Es cierto que la tecnología nos está permitiendo hacer cosas que hace unos años eran impensables. Nos facilitan muchas tareas, y en general, nos hacen la vida más sencilla. Pero a la vez, nos está convirtiendo en inútiles tecnológicos. Estamos dejando de ser autónomos para vivir anclados de máquinas. En mi día a día me doy de bruces con esa realidad, y para que os voy a engañar, me preocupa. Hoy quiero exponeros alguna de las cosas que si bien, apoyo por ser tecnología y amarla, por otro lado, me dan mucha pereza, rabia, pena o como queráis llamarlo. Hoy, en LaTeclaTec…, inútiles tecnológicos.

 

Patinete eléctrico.

Es sin duda alguna la estrella dentro de los aparatos que nos convierten en inútiles tecnológicos. Los patinetes eléctricos se han convertido en un elemento casi indispensable para muchos de nosotros. Es un aparato que si bien, creo que hacen mucho bueno por el planeta, principalmente…, a nivel personal no creo que nos haga ningún bien. Ir en patinete eléctrico alivia la contaminación que provocamos al medio ambiente, esa parte es muy interesante. Pero a nivel personal, nos está quitando de caminar y hacer ejercicio. Cada vez hay más gente que para ir incluso a la esquina a comprar el pan, van con el maldito patinete. Entre que las ciudades no están preparadas, no tienen una normativa clara para su uso, y que se ha ido todo de madre…, son igual de interesantes como de problemáticos. A nivel salud nos están destruyendo lentamente. La gente no se da cuenta, pero los patinetes serán los responsables de muchas muertes por problemas cardíacos.

 

Lo veo y lo siento.

Desde hace unos meses, me he puesto fuerte con el tema ejercicio. Estaba en 90 kilos y mi salud no era buena (lo decían los análisis, yo estaba genial). La cuestión es que empecé con dieta (muy interesante ya que como de todo y en grandes cantidades) y a hacer ejercicio físico. Cada día camino una hora del tirón más el acumulado de otras caminatas, y voy 40 minutos en bici. Es decir, cada día acabo con entre 7 y 10km caminando y 12/15 de bicicleta. A nivel salud lo he notado muchísimo. Estoy mejor que nunca y tengo una vitalidad espectacular. La vida sedentaria que cada vez llevamos más personas, nos lleva a un estado preocupante donde la salud se resiente. El patinete eléctrico está bien, pero nos está impidiendo hacer ese ejercicio necesario. Yo con la bici acabo llegando casi al mismo tiempo que otro en patinete, solo que mi cuerpo habrá trabajado mucho mientras que el otro no habrá hecho nada. Y eso se nota. El día de mañana veremos a muchas personas con problemas cardiovasculares por la falta de ejercicio. Porque, aunque no lo notes, el ir aquí o allá caminando, supone ejercicio que el cuerpo nota.

 

Electrónica en los coches.

Es un punto que noto bastante y que si bien es parte de la evolución…, entraña peligros. Hablo de la electrónica que hay en los coches. Nos está volviendo también unos inútiles tecnológicos. Entre que cada vez hay más que optan por coches automáticos, y que cada vez llevan más tecnología como ayuda a la frenada, para aparcar, sensores de todo tipo…, mola, para que nos vamos a engañar. Pero el problema es que luego nos vamos de vacaciones, o llevamos el coche de nuestros padres al taller, y la liamos. Yo lo he notado con el coche de mi madre. Ella tiene un Jeep de hace años, sin apenas avances más allá de aire acondicionado, así que imaginar.

El tema es que en alguna ocasión lo he llevado al taller por comodidad de ella, y lo noto mucho. Mi coche es de los modernos, un Peugeot 3008 de los nuevos. Entre navegador, sensores de aparcamiento, de luces, de lluvia, freno de mano automático y otras muchas pijadas…, la conducción se vuelve muy sencilla. Pero el problema es que luego cojo el Jeep y no tiene nada que ver. Dejarte sin poner o puestas las luces, o no dejar el freno de mano puesto, son algunos de los problemas que nos podemos encontrar. Así que por un lado bien porque es un gran avance, pero por otro es peligroso. Yo es que el tema freno de mano lo noto mucho. Nunca lo pongo. Mi coche lo activa automáticamente. Y eso, si no se cambiar el chip (que por suerte se cambiarlo todavía) puede provocar un problema.

 

Google Maps, del olimpo al infierno.

Es una de esas aplicaciones que adoro. Hoy en día podemos ser los inútiles tecnológicos más avanzados del planeta, con nociones de posicionamiento cero, que con Google Maps lo tienes todo solucionado. Lejos parece haber quedado esos viajes donde nos llevábamos nuestro mapa desplegable y nos tirábamos diez minutos para localizar un monumento o punto interesante que quizás teníamos a la vuelta de la esquina. Soy de los que he vivido tanto de niño, viajes familiares en el coche y mi madre con el desplegable y el rotulador marcando puntos, hasta ya de soltero haber cogido el mapa para hacer rutas con mi mujer (novia en su entonces). Ahora todo es muy sencillo. Aplicaciones que te programan rutas interesantes, programas que evitan que te pierdas…, es un gran avance, pero hemos perdido la magia de perdernos y solucionar el problema. No saber el idioma de donde estás, estar perdido y buscarte la vida para encontrar el sitio, era una parte encantadora que ya no tenemos. Es una pena. La tecnología nos ha dado mucho en este aspecto, pero nos ha quitado otro tanto.

 

Aspiradores eléctricos.

Aquí si que tengo claro que es una evolución que no me gusta. Mi hermana está enamorada de estos aspiradores, pero a mi, no me gustan un pelo. Me ha dicho en muchas ocasiones que me compre uno, que ella está encantada. Pero sinceramente…, no me convence. Prefiero el método tradicional de sacar un rato para barrer y fregar. No discuto que vayan bien, pero es que al final…, no cuesta nada, y volvemos al primer punto, nos permite hacer algo de ejercicio. Al final, rutinas cotidianas que hacemos, son una forma de hacer ejercicio. Así que, pese a que entiendo su auge, y que la gente los quiera…, no me gustan por lo que conllevan.

 

Estaciones meteorológicas.

Otra evolución que nos hace un poco más inútiles tecnológicos. Se está perdiendo la magia de que te coja una tormenta. El grado de efectividad de las estaciones meteorológicas es cada vez mayor. Y bueno, las llamo así, pero en el fondo no lo es, lo correcto sería aplicación del tiempo, o aplicación de estación meteorológica, porque al final lo que hacemos nosotros es extraer información de una estación meteorológica concreta, que sería diferente a tenerla. Pero bueno, al final son términos que se entienden.

Yo no soy muy de usarla, aunque si que es cierto que, en días malos, lo miro porque como voy en bici, así se el tanto por ciento de posibilidades que tengo de tener lluvia. Soy de esos que no le gusta ir con el paraguas, así que a no ser que esté por encima del 50%, nunca me veréis con un paraguas. Y la bici…, prefiero no tener lluvia, así que me ahorro sorpresas. Es una buena evolución en este caso. Y si bien es cierto, que podríamos decir que entraría dentro de ese inútiles tecnológicos, a diferencia del resto de casos expuestos, si que creo que en este caso es una buena y necesaria evolución.

 

Los móviles.

Aquí nos encontramos al máximo exponente de los inútiles tecnológicos. El móvil nos lo ha dado todo y nos lo ha quitado todo. Tenemos un arma de ultima generación en nuestras manos. Hace casi la mayoría de cosas que van en contra de ser personas independientes y con criterio. El móvil nos está volviendo verdaderos inútiles tecnológicos. Ahora hay algo que no sabes y lo buscan en Google. Que está bien, pero tiene un problema, le damos total veracidad a lo que leemos. Sin cuestionar si es cierto o si están equivocados, y eso es un problema. Estación meteorológica, la tenemos. Localizados…, siempre.

Se acabó tu rato de intimidad, o de tener que buscar una cabina para llamar a alguien, no existe libertad con un móvil. Paranoicos que miran el estado de tal persona y ver que se ha conectado, pero no te ha contestado, consultar su ultima conexión para echarle en cara que se ha ido tarde a dormir, mil historias de auténticos psicópatas sociales que damos por válidas. El móvil es una evolución maravillosa, pero nos ha privado de todo y más. Ya no te pierdes porque tienes Google Maps, ya no hablas con la gente porque lo haces por mensajes, y un largo numero de cambios que me preocupan.

 

¿Mala evolución?

De nuevo tiro de galones y digo con orgullo que he vivido todo el cambio tecnológico. Y eso me da unos galones que seguramente tú, menor de 20 o 25 años no tienes. Yo soy de esos que he tenido que usar la cabina para hablar con mis amigos. De los que he estado horas al teléfono fijo, y no inalámbricos, con cable. A los padres diciendo que colgase ya porque la llamada valía pasta. De esos que ha tenido en su cabeza 20 o 30 números de teléfono de amigos, algo que ahora es impensable porque tiramos de agenda. Una serie de cosas que nos definen como personas y que nos nutren.

Soy de los que se ha comunicado con amigos de otras ciudades mediante carta, porque llamarlo era conferencia y te sacaban los ojos. He vivido el cambio a la introducción del prefijo para llamar a los de nuestra misma ciudad. Esperar una semana para tener respuesta de un amigo que estaba muy lejos y que alguna de las cosas que le contabas, ya estaba caducada cuando le llegaba. Ahora todo eso no existe. Con un clic ya le ha legado, aunque esté en el otro lado del planeta. Y eso es bueno, por supuesto, pero dejarme que tenga auténtica melancolía de todo lo que hemos dejado atrás. Haré un artículo de esto porque es muy grande y muy interesante todas las evoluciones a bien y a mal.

 

Redes sociales.

Por último, la más cancerígena de todas. Las redes sociales nos han vuelto unos inútiles tecnológicos totales. Algo que nació siendo muy bueno. Que nos permitió a muchos de nosotros retomar contacto con amigos del colegio que no veíamos desde hacía años, y sí, estoy hablando de Facebook, se ha convertido en un nicho de mierda. Algo podrido donde ha perdido toda la esencia que tenía. Ahora todo es postureo. Gente que sabes que está de puta pena y los ves en la red dando una imagen totalmente falseada. Reivindicaciones mil. Felicidad a raudales cuando no se la creen ni ellos.

Mentiras y falsedad a doquier. Cotillas que miran tu perfil para ver que haces o con quien te juntas. Un desastre. Ha pasado de un sitio maravilloso donde tus historias tenían valor y eran el centro de todo, a lo de ahora, que no importan tres narices. Es sin duda, la peor evolución posible. Y hablo de Facebook, pero Twitter es incluso peor. Se ha ganado la merecida etiqueta de la red del odio. Es de locos como han evolucionado a mal estas apps. Yo por suerte, de Facebook me quité y la uso únicamente para publicar los artículos de la web. Y Twitter igual. Se han convertido en lo peor de la evolución tecnológica.

 

Mucho más.

Existen muchísimos más ejemplos que podríamos poner, pero al final, hay que simplificar y contraer esto al máximo para que no quede demasiado extenso. Y con esos ejemplos, podemos ver claramente como estamos evolucionando, lo bueno y malo que tiene la tecnología, y un motón de cosas que nos están empujando a ser personas sin alma. Debemos evolucionar con la tecnología, por supuesto, pero sin perder nuestro orígenes. Valorando cada una de las cosas que hacemos y saber el porque de cada una de ellas. Y por desgracia, la mayoría de nuevas generaciones, pierden la esencia de casi todo.

A ninguno le interesa saber porque cuando marcas un número acabas llamando a otra persona, nadie tiene una referencia de que antes ha habido operadoras poniendo cables, la gente graba cosas en sus dispositivos sin saber que antes ha habido sistemas de grabación ahora obsoletos como cintas, discos, DVD y otros tantos. Todas esas cosas que se pierden, o que no tenemos en cuenta, es importante tenerlas como referencia. Y siempre diré que me jode que no exista una asignatura escolar que sea “historia de la tecnología”, donde se les inculquen los valores por cada una de las cosas que tenemos y de donde venimos.

 

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