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LaTeclaTec

Historias del COVID sorprendentes

22 mayo, 2022

Parece que eso del COVID ya no va con nosotros, pero es algo que todavía está muy presente y seguirá estándolo durante mucho tiempo. El caso que os traigo hoy es de lo más sorprendente y curioso que vais a leer estos días entorno al maldito virus. Se trata de una historia que tiene como protagonista a un hombre de 24 años, que ha sido acusado de malversación de fondos, y que se ha metido en un buen lío por su (entiendo) ludopatía. Vamos a ver que ha pasado porque el caso tiene tela. Es una de las historias del COVID que más me han sorprendido.

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El caso.

Yamaguchi, sur de Japón. Un hombre de 24 años ha sido acusado por malversación de fondos. Al parecer, según hemos podido leer, un funcionario municipal en Abu, Japón, transfirió por error todos los fondos de la ayuda de la ciudad a un único hombre en la lista de hogares de bajos ingresos que debían recibir el dinero. Sho Taguchi, de 24 años, recibió 46 millones de yenes (más de 350 mil euros) por error. El funcionario debía enviar 100 mil yenes (algo más de 750 euros) a 463 hogares de bajos ingresos. El 8 de abril Taguchi recibió ese dinero por error, no tardaron en presentarse las autoridades para pedirle que lo devolviera. Incluso lo acompañaron al banco para devolver el dinero que había sido entregado por error. Nunca llegó a entrar porque dijo que quería hablar con su abogado.

Paramos.

Hasta aquí, bien. Creo que es muy sensato por parte de Taguchi el querer hablar con su abogado, básicamente porque no sé hasta qué punto, tienen derecho a presentarse en su casa y obligarle a ir al banco a devolver el dinero. Incluso no sé hasta qué punto tiene obligación de devolverlo. Pero claro, estamos hablando de unos países que son cuanto menos, complicados. No sé hasta qué punto me la iba a jugar con este tipo de gente. Pero el tema es que hasta aquí, todo en orden. Desde que le han ingresado el dinero hasta que decide ponerse en contacto con alguien autorizado no pasan demasiados días, pero el tema va a dar un giro inesperado.

Seguimos.

El tema es que el 14 de abril, es decir, pocos días después, Taguchi y su abogado, se encontraron con el alcalde de Abu para comunicarle que devolvería el dinero al día siguiente. Ese día nunca llegó porque Taguchi se lo había apostado todo en casinos de Internet. Abu es una pequeña ciudad de menos de 3 mil habitantes, y ese dinero estaba destinado a gente necesitada. En principio no ha sido un problema porque el dinero ha sido igualmente dirigido de otros fondos a las personas necesitadas, pero se han interpuesto acciones legales contra Taguchi por valor de 51 millones de yenes (más de 375 mil euros) que corresponden a la cantidad perdida más gastos legales. Veremos como acaba el tema, pero está claro que Taguchi va a pringar por lo sucedido, y que de paso, tendrá que empezar a buscarse otro sitio donde vivir ya que dudo que pueda salir tranquilo a la calle con sus conciudadanos sabiendo que por su culpa, han tardado tiempo en recibir dinero de la ayuda destinada a familias necesitadas.

Moraleja.

Internet y sus locuras. Es una de esas historias del COVID diferentes, hasta cierto punto incluso curiosas y divertidas (dejando de lado lo grave del asunto). El tema es que me parece lamentable que no exista un protocolo en internet que impida que una persona, en un plazo tan corto de tiempo, se gaste más de 350 mil euros en apuestas online. No tiene sentido que puedan pasar estas cosas. Exijo un protocolo que evite que estas cosas pasen. Entiendo que una persona que se quiera gastar el dinero que quiera en apuestas, debe poder hacerlo, salvo que exista un informe médico que desaconseje hacerlo. Pero siempre con un orden. Si esa persona tiene afición y pasta para apostar, y se gasta 100, 200, 500, 200 mil euros al mes en apuestas…, pues felicidades. Dudo que sea muy normal, pero allá él. Pero si no existe un patrón…, que puedan hacer eso no me parece normal.

Sugerencia.

Para evitar que se produzcan casos como esta que os comento de historias del COVID, es necesario que se sienten unas bases. Toda persona diagnosticada con problemas de ludopatía, acceso restringido a cualquier forma de pago por la red. Tal cual. Y para eso, como siempre, vamos a lo que siempre defiendo, la ID única*. No puede ser que alguien con ese tipo de problemas, que es bastante serio, tenga acceso a internet y a todo lo que se puede hacer en la red, sin control o con poca supervisión. Cualquier persona que quiera jugar cantidades de dinero considerables, debería autorizarlo mediante algún tipo de documento que desbloquee de las cuentas ese bloqueo. Con un patrón de uso, me parece correcto que cada uno se gaste el dinero como le dé la gana, pero sin él…, no me parece normal que pasen este tipo de cosas.

Conclusión.

Supongo que ahora habrá un juicio y a Taguchi, se le va a caer el pelo. Va a tener que devolver todo el dinero más los intereses, por un problema seguramente de tipo mental (ludopatía). No me parece justo principalmente porque a nivel informático, este tipo de problemas se debería poder solventar de manera rápida y sencilla. No es normal que se le ingrese una cantidad desorbitada a alguien por error y que se tengan que hacer trámites para su devolución. Todo eso debería ser mucho más sencillo y evitar que se puedan dar casos como el mencionado, donde una persona, supuestamente enferma, acaba recibiendo lo que le causa la enfermedad y se agrava su problema. No me parece ni medio serio. Secciones: TIMELINE // CHOLLOS // AYUDA // MUSICA // SERIES-CINE // COMENTARIOS

*ID única: cuando hablo de esto, me refiero a un sistema donde cada persona para entrar en internet, necesite una ID única (FSAKLN2141118, por poner un ejemplo). En una empresa externa y única, todas esas ID quedan registradas con datos como DNI, teléfono, domicilio…, para en caso de liarla en redes sociales, estafas o similares, se pueda actuar contra la persona responsable solicitando datos a esa empresa, siempre con orden judicial de por medio.

 

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