Gasolinera inteligente, Alibaba nos quiere volver autistas

gasolinera inteligente

 

Directos a la fobia social.

Seguramente muchos de vosotros conocéis a Alibaba, y los que no lo conozcan, conocerán una de sus empresas, Aliexpress. Pues bien, el gigante chino y Shell tienen previsto abrir para mitad de año una estación de servicio inteligente. Hoy toca hablar de la ocurrencia de los chinos, un sistema que dejando de lado que sea más o menos productivo, me deja muchísimas dudas a nivel humano. Creo que estamos confundiendo muy gravemente lo que es tecnología o la evolución, y lo que es atontamiento y volvernos bobalicones. Estamos sobrepasando la línea en muchas ocasiones, y en la que comentamos hoy, creo que nos pasamos tres pueblos. Vamos a ver la noticia de las gasolineras inteligentes y como no hará falta bajar del coche para que nos traigan los souvenirs y nos carguen el tanque.

 

La gasolinera inteligente de Alibaba y Shell.

En china, Shell tiene unas 1300 estaciones de servicio. Por su parte, Alibaba tiene unos 400 mil coches conectados con AliOS, un sistema creado por Alibaba que permite a los coches ser algo inteligentes facilitando ciertas tareas a sus usuarios. Pues bien, se han juntado el hambre con las ganas de comer y han creado la primera gasolinera inteligente. ¿Qué nos ofrecerá? Pues repostar y comprar cosas sin necesidad de bajar del vehículo. A medida que llegues a la gasolinera podrás elegir el carburante a poner y si quieres algún souvenir de la tienda. Todo ello sin salir del vehículo. Como comodidad…, seguro que lo es, aunque tendríamos que ver si es práctico ir por la pantalla pasando cosas. Pero…, ¿es humano? Por cierto, para pagar sólo se podrá mediante AliPay (el PayPal de Aliexpress) o la tarjeta de Shell.

 

Alibaba nos acabará volviendo autistas.

Es un paso más a volvernos seres autistas incapaces de salir de nuestro mundo. Se me ha ocurrido esa relación en parte por haber visto hace poco Atypical de Netflix, que trata de un niño autista. Sinceramente creo que estamos llegando a un punto de no retorno donde nos vamos a mirar los unos a los otros como si fuéramos extraños. Que hay de la magia de pelearte con otro cliente por la última barrita de chocolate, o de enamorarte cogiendo los dos a la vez el mismo producto. O de ver a otra persona y darle un repaso porque te parece atractiva, o porque no, criticarla internamente porque va horrenda. Todas esas cosas forman parte de nuestro ADN, y este tipo de “evoluciones” nos lleva a dejarlas de lado.

 

Seres sin sentimientos ni sensaciones.

Realmente estoy muy preocupado con el tema. A nivel personal, esto lo estuve pensando ayer cuando volvía a casa del trabajo. En el metro, un indigente tirado en el suelo en posición lateral. Perfectamente podría parecer que estuviera muerto ya que tenía una respiración lenta y con tanta ropa que llevaba encima…, tenías que mirarlo bien para ver que simplemente estaba colocado o dormido. Pues bien, era impresionante ver todo de gente a su alrededor sin inmutarse. Incluso había algunos que pasaban por encima para salir por la puerta. Una indiferencia absoluta que sinceramente y viéndolo desde dos puertas de distancia que estaba, me desesperaba. Nos estamos insensibilizando hacia nuestros semejantes de una manera preocupante. Y este tipo de “evoluciones” son las que ayudan a que suceda.

 

Las estaciones de servicio y sus cosas.

Aunque estuviera en china y mi coche tuviera AliOS, me negaría a usarlo. Quiero entrar en la tienda, mirar las cosas que tienen, ver si están bien puestas, abrir la puerta del frigorífico y notar el frio darme en la cara, o el olor del pan chicle que tienen, o ver las portadas de los diarios, o aquellas estanterías con discos de fracasitos o desconocidos, o tantas cosas que precisamente hacen de las estaciones de servicio un sitio diferente. Y para lo que tenemos actualmente…, latigazo en la cabeza.

Le llaman evolución a que tengas que poner tu mismo la gasolina y tengas que ir a la tienda a pagar. Y si quieres el deposito lleno, tienes que ir, volver, volver a ir y volver. Un despropósito. Yo al final he optado por ir a dos gasolineras en concreto. Una que pago desde el mismo surtidor y me evito tener que hacer cuatro viajes, y el otro que tiene a un empleado que te pone la gasolina, como antaño. Eso sí, me toca ir a la tienda a pagar y es cuando me recreo mirando un poco que hay por la tienda, aunque nunca compro porque soy catalán y lo que me venden allí lo consigo más económico en otro lado. Tengo una tercera que tiene también repostador y el datáfono allí al lado, pero me cae más lejos.

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