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LaTeclaTec

Dando con la tecla

No estamos preparados para el estado de alarma

11 enero, 2021

 

Es lamentable como nuestro país (España), como muchos otros, le siguen girando la cara a catástrofes naturales, que como es evidente, son señales que nos manda la naturaleza para recordarnos lo idiotas que somos y lo innecesarios. Somos una civilización colonizadora que arrasa por donde pasa, y lo más triste, que no aprende de sus propios errores. Hace apenas un año, ya lo vivimos con el COVID, donde el estado de alarma y la locura generalizada hicieron que no hubiera suministros varios y los precios de otros tantos, se dispararan sin que nadie pusiera freno a la locura que se estaba formando. Ahora nos encontramos en otro tipo de alarma, mucho más light si la comparamos con la anterior, que recordemos, seguimos viviendo y que en un año llevamos dos momentos de estado de alarma. Pero no hay manera, repetimos los mismos errores.

 

Falta de existencias.

Si vamos a supermercados y superficies donde se vendan productos de primera necesidad, vemos que se repite la misma pauta, no hay existencias de la mayoría de ellos. ¿Por qué? Pues bien, por un lado, ciudades como Madrid, se abastecen por muchas vías, pero una de las más importantes es Merca Madrid, la cual, por primera vez en su historia, ha cerrado 24h. Esto ha generado un caos en cadena que ha hecho que muchas superficies se quedaran sin mercancías. A esto le sumamos que los camiones y furgonetas de reparto que, sí que han podido suministrar, tampoco lo han podido hacer porque estaba todo cortado. Al final el caos generalizado. Por supuesto a todo esto le tenemos que sumar la codicia y paranoia de la gente, que va a comprar, ve que hay 6 barras de pan, y se las lleva todas. No vaya a ser que la nieve sea extraterrestre y no se pueda fundir y estén una semana sin pan.

 

Hay que frenar la locura colectiva.

Y para todo ello, y porque este estado de alarma será uno de los muchos que están por venir, se deberían empezar a marcar unas pautas, una hoja de ruta que permita a todos los ciudadanos vivir en convivencia y sin llegar a extremos de película que visto lo visto, estoy seguro que podríamos llegar a vivir. Situaciones en las que te asalten para quitarte uno de los bienes de primera necesidad que hayas podido conseguir. O contrabando de ellos. Son situaciones que nunca pensamos que se puedan llegar a vivir, pero que visto lo visto…, no descarto. ¿Y como frenarlo? Pues muy “sencillo”. Actualizándose a lo tecnológico. Necesitamos poder activar un plan de emergencia. Que todas las superficies de alimentación y de primeras necesidades sean capaces de poder activar un estado de alarma en el cual todo ciudadano que quiera comprar, lo haga, pero con unos límites establecidos.

 

¿Cómo lo haría?

Un sistema unificado que permita establecer unos parámetros claros. Días de estado de alarma y límites de artículos por habitante. Y como la pillería en este país está a la orden del día…, si quieres comprar bienes de primera necesidad, que sea identificándote con huella dactilar. Y como entiendo que eso es inviable por tener que adaptarse demasiado…, que sólo se pueda pagar con tarjeta de crédito y que el sistema identifique lo que se compra y a nombre de quien lo compras. Para que, de esa manera, si compras 4 barras de pan en el super de al lado de tu casa, que no puedas ir al otro de más allá a comprar otras cuatro. Y digo pan como podría haber dicho huevos, harina, papel, agua…, porque al final, hay unos cuantos que se vuelven locos y arrasan con todo mientras otros tantos se quedan sin nada y sin saber donde poderlo comprar. Todo eso debe acabar, y si bien entiendo que el sistema que propongo es inviable porque no somos un país dado a los cambios…, algo hay que hacer.

 

¿Alternativa?

Por supuesto. El móvil es el mejor aliado. Hacer una app que permita gestionar todo lo que he dicho, pero de manera mucho más fiable. Entras en la app con tus credenciales y gestionas la compra. Que exista en todos los comercios un tanto por ciento de material que quede retenido en caso de emergencia, y que sea distribuido bajo petición y por orden de proximidad. Eso creo que es bastante más sencillo de gestionar, eso sí, es necesaria la colaboración de muchas partes implicadas y que todos pongamos nuestro granito de arena. Pero como vivimos en un país de pandereta…, no se hará nada de lo que estoy proponiendo. Básicamente porque si no somos capaces ni de ponernos de acuerdo para echar a la calle a gobiernos sanguinarios que aprovechan una ola de frio para subir inhumanamente las tarifas de luz y gas…, ¿Qué no harán con nosotros? Si fuéramos medio normales, se monta una huelga general indefinida y no suben ni un céntimo, todo lo contrario, lo bajan a una cifra normal. Abusan de nosotros y ponemos el otro cachete para que nos sigan dando.

 

Los mayores y dependientes.

En estos casos es cuando me acuerdo de los dependientes, especialmente de las personas mayores. Imaginaros la que está cayendo en muchas de nuestras ciudades, para que encima una persona mayor tenga que bajar a la calle, con el esfuerzo y riesgo que eso le puede suponer, para comprar una barra de pan, o unos huevos, o lo que sea, y que vaya al supermercado y no tengan de nada porque gente paranoica ha arrasado con todo. Es una vergüenza. No se tiene en cuenta a nadie. Es un sálvese quien pueda y si no hay hueco en el bote, lo hago o lo hundo. Es de locos. Nos falta a todos tanta humanidad… Yo hace muchísimo tiempo que perdí la fe en la humanidad, y no me sorprende nada de lo que pueda llegar a ver o pensar, pero sinceramente…, es muy triste ver como nuestra sociedad no es capaz de prever todo lo que nos está llegando.

 

Las vacunas nos dan pistas.

Nos hemos acostumbrado a contar muertos por centenares sin que nos sorprenda. Es increíble como somos capaces de adaptarnos negativamente a situaciones como este estado de alarma que llevamos viviendo desde hace ya más de un año. Imaginemos por un momento levantarnos cada día con la noticia de que un accidente de avión ha matado a sus cien o doscientos pasajeros. Y eso cada día. ¿Seríamos capaces de vivir sin preocuparnos? Somos tan herméticos que hemos asumido como algo normal que en un día mueran 150 o 200 personas y que se contagien 10 o 15 mil. Es de locos. En ocasiones pienso que alguien desde las alturas, alienígenas o civilizaciones más desarrolladas que la nuestra, debe estar viéndonos como si fuera una película de ciencia ficción, con las palomitas y flipando con las cosas que hacemos y como las resolvemos. Llega un temporal que la mayoría de nosotros no hemos visto en la vida, y la gente sale a hacer Snow por las calles remontados por todoterreno. O se ponen a hacer trompos aprovechando las heladas. También hemos visto guerras de bolas en sitios donde no debería haber nadie puesto que, aunque nieve, el COVID sigue marcando nuestras vidas y así una tras otra. Estamos muy locos.

 

Conclusión sobre el estado de alarma.

No me sorprende nada. Pero sí que, aunque sepa que no hay nada que hacer, no me cansaré de escribir sobre este tipo de situaciones y como se pueden superar con un poco de colaboración y sentido común. El metro de Madrid ha sabido estar a la altura, dentro de sus limitaciones y problemas. Ha sido elemental para mover a la gente de un lado a otro funcionando las 24h del día. Pero incluso en eso, vemos incongruencias. Lo lógico es que se hubiera establecido el estado de alarma y que sólo se permitiera la movilidad a profesionales elementales. Pero tampoco en eso acertamos. Así que la mejor solución es el móvil. Todos con un programa de estado de alarma y en caso de activarse, que te informen de lo que se puede o no hacer. Que te limiten dentro de lo posible la movilidad, y que estés localizado. Que te quieres saltar el estado de alarma y salir a la calle sin causa justificada, dejando el móvil para no ser detectado, perfecto, pero eso ya corre de tu cuenta. Hay que tomar medidas porque esto es uno de los muchos casos en los que vamos a estar en situaciones extremas. Hay que actuar.

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