Documental de Apple: El año en el que el mundo cambió

 

Pues sólo ha necesitado un minuto el documental de Apple, para dejarme claro que quería transmitir con vosotros lo que me ha hecho sentir. Miles de emociones que las siento y las he visto plasmadas en este documental que retomo desde el principio y que me hará analizar en directo en este artículo, punto por punto, porque lo que se ve en el es muy fuerte, y que me deja una primera reflexión en el poquísimo tiempo que llevo visto. Es una reflexión fuerte y que más adelante, volveréis a este punto donde os estáis poniendo las manos en la cabeza y diciendo…, “que ha dicho este loco”, y seguramente diréis…, pues tiene razón. Esa reflexión es la siguiente. “Ojalá hubiera una pandemia tipo COVID mucho más a menudo, cada X años. Y vuelvo a insistir, al concluir este articulo, volvéis a la reflexión que he hecho, y diría que no será exagerada. COMETA LO QUE QUIERAS EN ESTE HILO DIRECTO.

 

Empezamos.

La OMS declara la COVID como pandemia. De la noche a la mañana, pasamos de destrozar el planeta a que todos nos tengamos que quedar en casa. La vida da un giro radical, en todos los aspectos, y hoy, quiero centrarme en uno importante, el de la vida animal. Esos que conviven con nosotros, y demuestran cada día, cual de las especies merece estar en este planeta, y como podéis imaginar…, no somos precisamente nosotros los que tengamos ese privilegio. Más bien todo lo contrario, sobramos de manera más que evidente. Hoy veremos como miles de especies animales, gracias a la pandemia, han vuelto a vivir de una manera más libre, más natural. Han vuelto a ser los animales que nunca deberían haber sido. Gracias a la pandemia, esos animales han vuelto a ser lo que nosotros, con nuestra manera de vivir, les negamos a ser, seres libres y vivos.

El silencio.

Es algo que he comentado muchas veces, y que ahora con este documental de Apple, queda patente. El silencio es ese elemento diferenciador que hace que nuestras vidas cambien. Ahora viene la salvajada, y es que muchas veces he pensado que quizás sería más feliz siendo sordo. Es una animalada, lo reconozco, pero sinceramente…, creo que el silencio es un elemento tan bonito… La paz que se siente al conseguir el silencio es mágico. Evidentemente no quiero estar sordo, y entiendo que las personas sordas sufren mucho con su problema, pero quizás, si pudiéramos elegir estar sordos en algún momento del día…, estoy seguro que muchos elegirían estarlo. No se si es una burrada la que he planteado, o si la he expuesto bien, pero creo que si. En el documental de Apple, este silencio, da pasos a cosas maravillosas que vamos a ir analizando. La vida animal, gracias a la pandemia, ha cambiado radicalmente.

 

El ruido en los animales.

En unos pocos días, “gracias” a la pandemia, los animales recuperaron su estado natural de vida. La comunicación entre las diferentes especies hicieron posible ver como esos animales, recuperaban las costumbres de los años 50, donde la masificación y contaminación, no eran el pan nuestro de cada día. Este documental de Apple, deja ver tantas cosas sorprendentes, desgarradoras, y preocupantes… Es una detrás de otra, que nos deja claro quien debería estar en el planeta y quien no. Somos una especie destructora que nace y crece para destruir. Cada punto de este documental de Apple, me deja una reflexión personal. Quien debería estar en el planeta y quien no. Y no encuentro ningún punto en el que dude de la especie invasora y destructora que sobra por estar haciendo las cosas tan extremadamente mal. Y lo más triste es que esto no se frena, va a peor. Tenemos un gen destructor y malo que nos lleva a cometer atrocidades contra el sitio donde vivimos, sin importarnos las consecuencias, aún sabiendo que son negativas y malas. No puedo entender como estamos tan corrompidos y me entristece mucho verlo reflejado en un documental. Ya lo tenía bastante claro, pero que me lo expongan de esta manera…, duele.

 

La contaminación.

Es un elemento más que tenemos que analizar. Los primeros días de pandemia, nos dejaron una sorprendente estampa. En pocos días, ciudades como Los Ángeles, China… pasaron a tener la mitad de contaminación en el aire, niveles que hacía más de 40 años que no se veían. En India, que suelen tener los peores índices de polución a nivel mundial, en solo 12 días, se generó un hecho insólito para muchos de sus ciudadanos. Se veía gente subiendo a los terrados de los edificios. ¿Motivo? Vieron pro primera vez en sus vidas que tenían montañas cerca. Nunca las habían visto porque la cortina de contaminación no se lo permitía. Es sorprendente, desolador, desgarrador. ¿Cómo es posible? ¿Qué estamos haciéndole al planeta? Esto no tiene ningún tipo de sentido, se nos tendría que caer la cara de vergüenza.

 

El turismo.

La peor variedad de cáncer que le hemos impuesto al planeta. En este documental de Apple, nos exponen todo lo que tiene que ver con el turismo, y los perjuicios que aporta. En apenas un mes, el turismo se redujo a nivel mundial un 90%. Esto tiene como consecuencia muchísimas cosas. 114 millones de turistas internaciones menos que en el mismo mes del año anterior. Países como España, pasa de tener 7 millones de turistas a tener 0. Cierre total. ¿Consecuencias de todo esto? Muchas. De entrada, criaturas marinas en peligro de extinción, como las tortugas, han tenido un alivio y su esperanza de vida a crecido exponencialmente. Estamos hablando de cientos de nuevas tortugas nacidas en cada nido, y hay muchos nidos. La ausencia de humanos en las playas, que se entrometen en el ciclo natural de la vida de esta especie animal, da como resultado que la población cayera al 40%. En ese corto espacio de tiempo, se estima que aumentó al 60%, así que si en tan poco tiempo se aumenta tanto…, imaginaros en todo el tiempo que hemos estado encerrados y con restricciones.

 

Las ballenas.

Cada año, miles de ballenas hacen la migración de Hawái a Alaska para alimentarse. Normalmente hacen esta migración con cientos de barcos llenos de turistas. Más de un millón cada año. Esto, como podéis intuir, es malo. Los expertos han visto como las ballenas ha retomado su manera de comunicarse de antaño. La comparación que hacen en este documental de Apple es muy representativa. Imaginaros estar en una discoteca, con la música a toda leche, intentando hablar con vuestros amigos. Por lo contrario, imaginaros estar haciendo lo mismo en una cafetería. ¿Verdad que hay diferencias? Pues ese es el escenario de las ballenas en el océano. Su comunicación, que es por ondas, con el trasiego de los barcos, se pierde. Durante la pandemia, sin ellos, sus comunicaciones han vuelto a ser fluidas.

 

Cambio en la alimentación.

Este dato me ha dejado alucinado. Sólo el 7% de las crías de ballena llegan a edad adulta. Los motivos son diversos, pero parten de la alimentación. Las madres tienen que estar muy alimentadas para poder dar de comer a sus pequeños. La forma de caza de las ballenas es cooperativa, se ponen en grupo y acorralan a bancos de peces mediante la técnica de las burbujas. Ahora como están totalmente libres en el océano, sin barcos que les molesten e intimiden, pueden hacer ese trabajo de cooperación más tranquilas y eso da como resultado que están mejor alimentadas y que la población de ballenas que llegan a la madurez sea mayor. Durante todo el documental de Apple, nos están dando muchas pistas del daño que le hacemos al planeta. Sin necesidad de estar diciéndonos todo el rato, “esto es por tu culpa”, nos lo dejan muy claro.

 

Lo más preocupante del mar.

Estos cambios radicales, se han dado teniendo en cuenta que el trafico marítimo se ha reducido un 17% durante los tres meses de confinamiento. Es decir, dentro de lo que cabe, el mar ha estado un poco al margen de los problemas mundiales. Imaginaros lo que supondría parar x tiempo un 50% del trafico marítimo. Es por eso que quizás a estas alturas, mi reflexión inicial sobre la necesidad de que existan pandemias tipo COVID más a menudo. Y por supuesto que desearía que no hubieran bajas humanas, que tuviéramos encierros de 3 meses para equilibrar un poco la vida en el planeta, sin muertes humanas, pero es que al final, en todo lo que escribo, intento buscar un punto medio, sin posicionarme en favor de nadie, y con todos los datos que veo…, a un lado veo especies animales que viven para procrear y sobrevivir y en el otro lado veo a otra especie animal que vive para procrear y destruir todo lo que le rodea.

 

Cifras para reflexionar.

Estamos en el punto del documental de Apple donde se trata el tema del trabajo. A nivel global, una cuarta parte de trabajos se han perdido. En EEUU la mitad de los trabajadores están haciendo teletrabajo. Los comercios están cerrados, bares cafeterías y restaurantes cerrados. Es un escenario complicado. El numero de peatones en las ciudades se ha reducido un 90%. Esto da como consecuencia que las ciudades queden prácticamente desérticas. ¿Y? Pues resulta que animales salvajes que están fuera de esos radios, porque no pueden estar por miedo o desconfianza, fueron volviendo a las ciudades. Ver animales como pumas, jabalíes, ciervos y similares en las ciudades…, pasa de algo insólito a algo habitual. Y es que al final, nosotros hemos invadido su espacio. Ellos al ver que no estamos en ese espacio corrompido por el cemento pero que era suyo, han vuelto a su hábitat.

 

La reflexión de los ciervos.

Este documental de Apple nos deja un caso muy representativo. En Japón, más de 13 millones de visitantes pasan por la ciudad de Nara. Esa ciudad ha sido durante más de 1300 años el hogar de los ciervos Cica. Las praderas fueron siendo invadidas por edificios haciendo que su hogar, quedara ocupado. Pero lejos de amedrentarse, se adaptaron. Acudieron a los templos de Nara, donde están esos 13 millones de visitantes anuales, y aprendieron a convivir con ellos. Descubrieron que dejándose hacer la típica foto, recibían a cambio comida. Unas tortitas de arroz que tenían como recompensa tras la foto y una reverencia a modo de respeto. Increíble pero cierto. Su alimentación de hierba pasó a ser de arroz inflado. ¿Problema? La pandemia hizo que su restaurante favorito estuviera cerrado. Ya no acudía nadie con lo cual, tuvieron que volver a sus hábitos ancestrales. Volvieron al lugar donde antes comían hierba y volvieron a un habito alimenticio sano. La moraleja de todo esto es que incluso cuando parece que los humanos están ayudando a los animales, ellos están mejor sin nosotros.

 

Exterminar al invasor.

En muchas poblaciones, durante la pandemia se han visto a grupos de animales devorando e invadiendo terrenos de personas adineradas que han establecido allí sus lujosas fincas. ¿Solución? Exterminarlos. Es muy sensato y lógico. Cuando una plaga de animales intenta invadir tu espacio… pues lo exterminas. Aunque…, si usamos esa lógica…, quizás a quien habría que exterminar es al ser humano, porque curiosamente, esos animales que están invadiendo su espacio, son los que antes que ellos vivían allí. Es decir, nosotros somos la especie invasora. Nosotros somos el problema, pero sin embargo, le damos la vuelta a la tortilla, y aceptamos como natural que ellos son los que nos están atacando. Otro sinsentido más del ser humano. Mires por donde lo mires…, somos un cáncer para este planeta.

África también recibe lo suyo.

Nos centramos ahora en África. Los leopardos, han perdido un 60% de espacio por culpa de los humanos. Pues bien, “gracias” a la pandemia, ese estado desértico ha permitido que recuperen su espacio y se ha podido ver un cambio de hábitos realmente sorprendente. Los leopardos son animales que cazan durante la noche. Pues gracias a este cambio pandémico, se ha podido ver como cambiaban ese hábito y muchos han empezado a cazar durante el día. Otra prueba más del daño que le hacemos al planeta y a los seres vivos. Yo creo que a estas alturas, hasta el más escéptico, tiene claro que somos una especie invasora, destructiva y que no aportamos nada bueno al planeta.

 

Otro ejemplo del problema de la humanidad.

En la costa sudafricana, los pingüinos africanos conviven con las personas. El problema es que para cazar, tienen que dirigirse hacia la playa, lo que da situaciones insólitas de ver pingüinos paseando por la ciudad. Una vez llegan al mar, tienen que sumergirse muchos metros para encontrar alimentos para sus crías, que son tremendamente exigentes con la alimentación. El problema es que cuando consiguen cazar, regresan a sus hogares y ante la presencia masiva humana, tienen que esperar, dando como resultado que muchas crías no sobrevivan. Con la pandemia, esas crías estaban perfectamente alimentadas por la ausencia de intermediarios que impidieran hacer la ruta con seguridad. Otra más a favor del animal. Que triste ver como voluntaria e incluso involuntariamente, les hacemos tanto daño. Un apunte espeluznante. La población de pingüinos africanos ha caído en 30 años un 70%. Brutal.

 

El guepardo.

Otra más en este documental de Apple. Resulta que los guepardos, tienen un sistema de caza complicado. Al convivir con otros depredadores, la madre sale a cazar yéndose a cientos de metros de sus crías. Cuando consigue cazar para alimentarlas, está muy alejada de las crías, con lo que para comunicarse con ellas, para avisarles que hay comida, tiene que hacer un llamamiento acústico. Pero tiene que ser sigiloso ya que puede alertar a otros depredadores y que acaben atacando a las crías que están escondidas esperando a su madre. Pues bien, antes de la pandemia, a causa de los safaris, los coches, los humanos, el ruido…, esa comunicación entre madre e hijos, era muy complicado. Otra ventaja de la pandemia. Con la ausencia de todos esos safaris, se ha mejorado la comunicación entre las familias, con los beneficios que eso suponen.

 

Rinocerontes.

En Kenia, se ha dado un hecho estremecedor. Desde 1999, es la primera vez que no se ha matado a ningún rinoceronte por sus cuernos. Esto a mi…, me rompe el alma. Especialmente porque he visto (no en este documental de Apple) lo salvaje que es el ser humano con este tipo de animales y las atrocidades que se les hace, arrancándoles los cuernos y dejándolos morir desangrados. Es tal el salvajismo del ser humano, que no puedo hacer otra cosa que sentir vergüenza de mis semejantes. En un año de pandemia, el nivel de monóxido de carbono global se ha reducido un 6%, una cifra nunca antes registrada. También se ha reducido a la mitad la actividad sísmica. Al reducirse los viajes y la industria, el subsuelo ha sufrido menos estrés.

 

Los elefantes.

No todo es malo en este documental de Apple. Me ha dejado sorprendido como los seres humanos, malos por naturaleza, somos capaces de hacer el bien. En India, tienen un problema con los elefantes salvajes. Cada elefante adulto, necesita 150 kilos de comida al día para sobrevivir. Pues bien, ante la escasez de alimentos, estos elefantes saquean cultivos de humanos, que a su vez, se defienden a tiros y petardos para ahuyentarlos. La pandemia ha permitido ver algo insólito y es que los aldeanos, se reunieron voluntariamente en un extenso terreno (unos 2km), y empezaron a plantar para que esos elefantes, tuvieran alimentos. De esa manera, han cambiado los tiros y petardos ahuyentadores, por una convivencia pacifica entre animales y humanos. Un claro ejemplo de que es posible convivir en mayor o menor medida, la cuestión es querer hacerlo.

 

Rejuvenecimiento de la naturaleza.

En la época de pandemia, hemos ido viendo como las especies animales han repoblado sus maltrechas cifras de supervivencia. Hemos visto cambios de hábitos en especies animales, y como otras, volvían a sus orígenes. Todo esto en apenas 40 días/3 meses. Cientos de ciudades que tenían una preocupante calidad de aire, han cambiado radicalmente. En India, el rio Ganges, muestra un aumento del 80% de nivel de oxigeno. En la costa atlántica de África, el nivel de limpieza del agua pasa de malo a excelente. Durante el 2020 (año pandémico), especies como los gorilas han tenido el doble de crías. Especialmente positivo porque en muchas especies animales en peligro de extinción, esta situación les ha permitido salir de eses estado critico y tener esperanza de vida.

 

Existe solución?

Si que existe, pero es totalmente inviable que se pueda ejercer una solución al enorme problema de convivencia que existe. Se pueden rutas marítimas, se reduce la velocidad de los barcos, se establecen cierres nocturnos de espacios como playas, se reducen safaris o se ponen limites de espacio, vehículos menos contaminantes, espacios proporcionados para que las especies animales puedan vivir. Si se reduce de manera ejemplarizante la contaminación de la industria, se reduce las rutas turísticas y el ocio indiscriminado de profanamiento de naturaleza por el simple divertimento… quizás conseguiríamos algo. Pero como eso es una utopía…, pues mejor nos quedamos con una pandemia cada X años que de manera cruel y traumática, sitúe un poco de equilibro en esta locura generalizada.

 

Conclusión.

Animales y humanos somos totalmente distintos. Ellos tienen como objetivo comer, reproducirse y vivir. Nosotros tenemos como objetivo comer, enriquecernos, hacernos más poderosos, amansar todo lo que podamos, vivir lo mejor posible sin importarnos el prójimo y listo. Así es muy difícil. La pandemia nos ha demostrado que estamos haciendo las cosas muy mal. Sigo manteniendo mi postura inicial. Me da pena que la pandemia haya dejado tantos muertos. Pero señores, vamos a ser claros. Tenemos más de 500 millones de contagios, algo más de 6 millones de muertos. La mayor parte de ellos, son ancianos y gente con problemas previos. La pandemia ha permitido a miles de especies en peligro de extinción, poder repoblarse. Miles de especies volver a sus orígenes. Al planeta se le ha dado un respiro que le ha servido para rejuvenecer. Las especies marinas han cambiado y revivido gracias a esta pandemia. A nivel humano…, quitando las muertes…, creo que todos hemos conseguido sobrevivir el encierro por la pandemia bastante bien. Así que personalmente…, acepto el sufrimiento y estrés vivido por estar encerrado porque tal como hemos visto, para miles de especies ha sido la vida. Si pudiéramos tener pandemia cada X años, donde estemos 3 meses encerrados sin necesidad de tener muertes…, sería una bendición para el planeta. Ya que no vamos a ser capaces de convivir y reducir el daño que le hacemos…, pues bienvenidas sean las posibles pandemias que lleguen porque en ellas, quedamos retratados de lo que somos y de lo innecesarios que somos para el planeta donde vivimos.

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