nfc

Empiezo el año delinquiendo

 

La tecnología me ha dado la espalda.

Empiezo el año delinquiendo, y encima, lo voy a hacer público. Hoy me he sentido como uno de esos jetas que se te cuelan en el metro detrás de ti, persona que has pagado tu abono mensual que barato no es. Esta mañana, he sido yo ese jeta que no tiene (mentira) para pagar el abono, pero si que tiene para un móvil última generación o un peluco de los buenos. Hoy yo era ese. Aunque bueno, si os digo la verdad…, he sido el tercer jeta ya que después de uno de esos ciudadanos correctos, hemos pasado tres. Un sudamericano, un perroflauta y yo. Vale, he sido despectivo, pero que narices, me apetecía serlo. Yo he sido ese tío con buen móvil, buen reloj, y con la cara dura de no pagar el billete. Pero a diferencia de ese cliché, que corresponde a la mayor parte de esos jetas que se cuelan, en mi caos está justificado. Vamos a la parte donde empiezo el año delinquiendo y el motivo por el cual lo he tenido que hacer.

 

¿Cómo he empezado el año delinquiendo?

Desde hace un año, vivo anclado a los magos desde el móvil. Desde que me adentré en el mundo NFC, no existe otra cosa en mi vida. Pago absolutamente todo con el móvil, es más, no llevo cartera encima. Sólo el DNI, por obligación civil, aunque en poco tiempo no debería ni llevarlo ya que el Carnet de conducir teóricamente lo podremos llevar en el móvil con lo que no tendré obligación de llevar DNI ya que, hasta la fecha, el carnet de conducir a nivel territorial puede ser sustitutorio del DNI. Por no llevar cartera (tarjetas de crédito), me he visto en la obligación de empezar el año delinquiendo. El bono mensual se me había caducado, por el tema fiestas y tal, se me había pasado pese a tener una nota puesta. He ido a sacar un nuevo abono, pero no puedo. ¿Motivo? TMB (Transporte Metropolitano de Barcelona), no está adaptada a las nuevas tecnologías. No tienen un sistema de pagos mediante NFC, lamentable.

 

El transporte público no está adaptado.

Es triste ver como vamos tan retrasados en tecnología. Es más, si me llega a parar un revisor, creo que podría haberme peleado con él sobre mi incapacidad de pagar por falta de medios de ellos. No es que no quiera pagar, es que no me han dejado. Es muy triste tener que ir a un estanco cada mes a comprar mi abono mensual porque el metro, no está adaptado a la tecnología. Ahora están empezando a poner uno de los “tornos” con NFC. Se supone que podrás tener una tarjeta y ponerla allí encima para pagar. Si es así, un fracaso de nuevo. Yo quiero poder pagar con mi móvil o reloj con NFC y la aplicación correspondiente. Nos están timando con el NFC. No se está aprovechando su enorme potencial.

 

El retraso del NFC.

Es cierto que poco a poco nos estamos adaptando a él. Pero está claro que mal y lento. El metro es el ejemplo más claro. Si de diez tornos en una parada concurrida sólo uno tiene el NFC (que todavía no está activo), mal vamos. Estás dando claramente un mensaje, no quieres potenciarlo. Mi día a día sin tarjetas se desarrolla con bastante facilidad, pero en casos como el del metro, me condiciona. Por ejemplo, voy a comprar, y en cualquier lado pago con NFC. Incluso compras de uno o dos euros. Es cierto que con esas cantidades en algún local te ponen mala cara, pero lo aceptan. Ya no es como antes donde tenías que hacer una compra mínima de seis u ocho euros para poder pagar con tarjeta (NFC). Ahora pocos quedan de esos, pero quedan, en las grandes ciudades me refiero. Para sacar dinero, que alguna vez lo he tenido que hacer, también lo hago con NFC. Aquí de nuevo nos encontramos con que no se está expandiendo como se debiera el NFC. Hay muchos cajeros que no están adaptados y no tienen el NFC para sacar dinero. Aunque como digo, todo lo pago con tarjeta (NFC), con lo cual, pocas veces tengo que sacar dinero.

 

Recomendación personal sobre los pagos.

Recomiendo encarecidamente a todo aquel que pueda, a pagar con tarjeta o en su caso NFC. El motivo es que cada vez más estamos apoyando comercios que se da la casualidad que suelen ser los que más tanto por ciento de blanqueo tienen. Vamos, que estamos acostumbrándonos a los chinos de toda la vida, que, dicho sea de paso, no es de toda la vida, pero ya los asumimos como tal. Constantemente se hacen redadas donde se incautan cantidades ingentes de dinero que están destinados a dejar el país de manera ilegal. Esto pasa porque pese a que no hay que generalizar, los locales de los chinos, suelen tener sus formas de trabajar. Seguro que has visto algún local donde no entra ni dios, pero siempre están abiertos. Locales que curiosamente, acaban el mes con buena caja. ¿Y como se hace eso? Pues sencillo. Le vas dando a la caja registradora. Ocho euros de corte de pelo, diez, quince, seis,…, y así sucesivamente. No entra nadie, pero “facturo”. A final de mes el local de al lado o de tres calles arriba, que es de tu primo o hermano, te da dinero negro y ya lo tenemos blanqueado. Mafias a doquier y un círculo cerrado que como digo, no hay que generalizar, pero ocurre y mucho. Yo personalmente lo he vivido y es triste. Si nos acostumbramos a pagar con tarjeta, y a obligarles a que se pueda, porque muchos de ellos no quieren precisamente porque les jodes el negocio, les cierras el grifo del blanqueo.

 

El peligro del blanqueo.

Ya que me estoy desviando totalmente del eje del tema, que era que empezaba el año delinquiendo, voy a cerrar este tema del blanqueo. Es muy bonito decirlo, pero en países como los EEUU, muchos tesoreros y personal que entra a formar parte del gobierno de turno, han intentado frenarlo y directamente se les ha dicho que mejor que lo dejen estar. De hecho, uno reciente lo hizo en unas memorias o libro de autor donde explicaba precisamente esto. Que entró a formar parte del gobierno, y que directamente se le dijo que se centrase en otra cosa porque acabar con el dinero negro en el país, sería acabar directamente con el país. Un alto tanto por ciento de dinero que mueve el país, como cualquier otro, es de dinero negro, y si acabas con él, lo pasarás mal. Triste pero cierto. Pero si podemos cerrar mafias como la china, que insisto que suena a generalizar, pero es que casualmente son los mayores implicados por casos que vamos viendo. Hay que acostumbrarse a pagar con NFC.

 

Conclusión sobre empezar el año delinquiendo.

Me sabe mal haberme colado por causas ajenas a mi. Más mal me estaba sentando hacer el viaje y pensar en la posibilidad de que hubiera control. No por la vergüenza de haberme colado, sino por el rato malo que hubiera pasado tanto yo como el de seguridad porque lo hubiera peleado y mucho. Seguramente me hubiera caído la multa igual, o quizás mis argumentos hubieran sido tan convincentes y lógicos que me hubieran dejado pasar. Supongo que no y me hubiera caído, pero si hubiera pasado, la hubiera recurrido porque creo que tengo toda la razón del mundo. Quiero pagar y no me dejan, por eso acabo delinquiendo ¿Qué hago? Pues fastidiarme, porque por desgracia, tenemos el NFC que tenemos y no es algo obligatorio en cualquier sitio, algo que, a mi modo de ver, tendría que serlo. Como hombre de tecnología, me fastidia ver como el país en el que vivo, no está adaptado a la tecnología como debería estarlo y que vamos varios pasos por detrás de otros países que por importancia (demográfica y económica), deberíamos estar por delante de ellos. Así que nada, esperemos que el metro, aparte de poner un “torno” con NFC de cada muchos, también se acuerde que poner una máquina para poder comprar billetes con NFC es algo importante y necesario.

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